Diretes y dimes

Este es el blog que escribe desde 2006 Juan Ruitiña, o Juan Ángel Donaire Ruitiña, un ovetense de 20 años que estudia periodismo. Me gusta el diseño, entre otras cosas. Contacta.

Proyecciones

Me fascinan los mapamundi y los atlas, cómo reducen todo el planeta a algo tan tangible. Pero eso tiene sus riesgos: convertir una esfera en un rectángulo (en otras palabras, elaborar una proyección del planeta) requiere arte y mucho seso. Aún más: también puede condicionar nuestra manera de ver el mundo y perpetuar en ocasiones un desmedido ombliguismo.

La proyección predominante, tradicional, es la bonita proyección de Mercator, pero tiene enormes deficiencias respecto al tamaño de las regiones, favoreciendo, cómo no, al hemisferio norte (en América incluso partiendo Eurasia en dos). Por ejemplo, Groenlandia parece ser del mismo tamaño que todo el continente africano, pero en la realidad es 14 veces más pequeño. Tenéis más ejemplos en este ilustrativo fragmento de El ala oeste de la Casa Blanca:

En el vídeo se habla de la proyección de Gall-Peters, donde el tamaño y la posición son mucho más fidedignos. Sin embargo, cualquiera podrá decir que la forma de los continentes es un tanto desagradable. Por suerte, hay proyecciones mejores, como la Winkel-Tripel, utilizada por National Geographic desde 1998 (sustituyendo a la también decente proyección de Robinson).

Proyección Winkel-Tripel

Aquí la tenéis. Vedla en grande, y os asombraréis: cuán al norte estamos en Europa, o lo enorme que es Australia. No es un asunto fácil, hacen falta fórmulas bastante complejas para conseguirlo, pero es ese nuestro planeta, y no tanto el que llevamos viendo toda la vida.

Bonus 1: Un pequeño juego para darse cuenta del problema de los tamaños de la proyección de Mercator.

Bonus 2: En xkcd.

Nubes y claros

Hace unos diez días Google dio una tremenda bofetada a los usuarios de Google Reader (entre los que me incluyo) al anunciar su cierre para principios de julio. Reader, el lector de feeds, el que fue en algún tiempo pasado el servicio cumbre de aquella web 2.0 en la que aún se hablaba de blogosfera, ofreciendo una funcionalidad difícil de igualar por una compañía sin el músculo de Google (traducción en decenas de idiomas, caché de todas las publicaciones).

Es algo personal. Reader me ha ayudado en seis años a aprender demasiadas cosas. 167 mil artículos leídos ahí. En fin, nunca debimos confiar en Google. Al igual que para Facebook (o para cualquier medio tradicional de masas) los usuarios no son clientes, sino la mercancía que venden a los anunciantes. Facebook se ha llevado el pastel de la publicidad social, y Google sigue dando pasos de ciego para arrebatarle al menos una parte. Lo hace a costa, en el caso de Reader, de un cuerpo de usuarios bastante pro (los feed no calaron en todo el mundo), muchos de los cuales estaríamos dispuestos a soltar veinte o treinta euros al año para que el servicio siguiera vivo.

Al igual que Twitter, que ha destruido todo su ecosistema de aplicaciones restringiendo estúpidamente su API, ahora Google sigue sus pasos dando la espalda a los usuarios que en su momento le auparon: los early-adopters que no podíamos resistirnos a probar lo último de lo último, aquello que el usuario medio ni siquiera sabría que existiría. Que nos jodan: ahora, con cientos de millones de individuos a sus pies, no importamos nada.

Pero que anden con cuidado. Este artículo del Washington Post explica la inseguridad que puede generar la decisión de Google. Y recordemos que han sido ellos los que han estado convenciéndonos de que ahora todo ha de ser en la nube (incluso ofreciéndonos por 1300 dólares un portátil que tan solo tiene Chrome). Puede que Google Drive o YouTube tengan el futuro más o menos asegurado. ¿Ocurrirá lo mismo con, por ejemplo, Google Music? El servicio de alojamiento de música no tiene pinta de que vaya a alcanzar al usuario medio. Imaginad que alguien vuelca diez mil canciones ahí, después de esperar semanas a que se suban, para que un día en Mountain View se levanten con ganas de centrar esfuerzos en Google+ y pegarle un tiro (no sé si al servicio o al usuario).

Por una vez algo acompaña a la privacidad a la hora de ponderar si las concesiones que hacemos a estas compañías son adecuadas. Quizá sea demasiado pronto para que nuestros archivos abandonen nuestros discos duros. Quizá Google deba centrarse más en aquello en lo que puedan innovar y llevar la voz cantante, no vaya a ser que la avaricia rompa el saco. Y quizá nosotros debamos parar el carro, porque les damos mucho para que nos devuelvan lo justo.

Se habla mucho estos días de cuál es la mejor alternativa a Reader. Mi recomendación: Feedly. Me encanta su diseño, llevo ya un par de años usándolo. Harán la migración de los feeds que tengas en Reader a su sistema propio en los próximos meses, de manera silenciosa.

Hola, Francisco

Jesuita, argentino, mayor, humilde, cercano, divertido, conservador pero sensiblemente  realista, ortodoxo, heterodoxo. El cónclave no habrá tenido la emoción de otros tiempos, ni pese al espectacular montaje televisivo, pero el gran número de titulares que Franciscus ha protagonizado durante esta semana es más que merecido.

La Iglesia ha dado un puñetazo sobre la mesa. El papa defiende en mayor o menor medida las mismas ideas conservadoras de la doctrina católica, pero sus formas son radicalmente diferentes. Una sonrisa franca, un saludo casi tímido para presentarse ante unos cuantos cientos de millones de personas de los que será guía espiritual, e incluso la reunión de hoy con los medios. Cierto es que no se puede subestimar al Vaticano, pero no ha dado tiempo a orquestar todo esto mediante una estrategia de comunicación para auparle. Es puro Francis.

Y habla mucho de pobreza. En Occidente nos guisamos y nos comemos nuestras leyes sobre lo que consideramos oportuno, habitualmente al margen de la pataleta clerical. En el Tercer Mundo necesitan más ayuda, y la religión católica que los misioneros llevan puede ser, entre tanta secta y fundamentalismo, una buena herramienta para dar un soplo de esperanza y de estabilidad siempre y cuando esté tutelada por una Iglesia responsable. Además, Francesco puede y debería obrar para librar de una vez por todas al Clero de tanta pompa innecesaria, volviendo, al menos en eso, a las raíces, y ganándose así cierta simpatía entre los que nos hemos alejado de ellos hace ya algún tiempo, aunque haya sido para no volver.

No me agrada que hable tanto del diablo, por ejemplo, pero la religión es así, no se le pueden pedir peras al olmo. El cambio que este hombre supone es, cuando menos, interesante. Dará más titulares, aquí seguimos expectantes. Buena suerte, Jorge Mario.

Papa Francisco.

Idóneo

Con todos ustedes, una bonita contradicción que señala Cadena Ser.

BOE, 22 de febrero de 2012. Gobierna y decide el Partido Popular:

La experiencia demuestra que para obtener un buen conocimiento de otras lenguas es conveniente pasar algún período de tiempo en los países correspondientes. Dichas estancias constituyen el complemento idóneo para conseguir una mayor fluidez en el idioma que se estudia, al tiempo que poseen un gran valor formativo al poner a los estudiantes en contacto con otras culturas

Descripción del programa de becas del Ministerio de Educación, meses después (PDF). Sigue gobernando el Partido Popular, esta vez redacta alguien más fan de las subordinadas que un servidor:

No se convocarán [...] ayudas para el aprendizaje de idiomas en el extranjero que serán sustituidas por cursos de inmersión en España que se han mostrado más eficientes para la consecución de la mejora del manejo oral de las lenguas extranjeras por parte de quienes ya tienen un suficiente conocimiento teórico.

La negrita es mía. Si desconfían, que hacen bien, comprueben ustedes cómo no está descontextualizado.

Se puede debatir sobre si el dinero de las becas de idiomas va adonde debe, sobre si es un lujo o no, sobre el método “idóneo” de mejorar el nivel en nuestro país; pero lo que no se puede hacer es reírte de aquellos que te han elegido, que pagan tu sueldo y cuyos intereses representas. Así, fuera, de un plumazo. Ojalá se hiciera lo mismo con tantas otras cosas. Un botón para mostrar la panda de impresentables que nos están gobernando.

Cómo no van a tener miedo afuera a un estallido social.

Más corruptos que Botsuana

El pasado día 5 se publicaba un curioso titular en varios medios, seguramente replicando la noticia original de la agencia EFE. Resulta que ocupamos el puesto 30º en la lista de países más corruptos del mundo que elabora la organización Transparency International: justo por debajo de Botsuana. Qué vergüenza, cómo es eso posible. De semejante desgracia se hicieron eco también alguna columna de opinión e incluso personajes políticos. Estamos peor que en África, flagelémonos.

O no.

Es curioso que nadie parta una lanza por el país de los elefantes reales, así que lo haré yo. Si nosotros estamos por delante de Israel, Corea del Sur, Portugal o Italia, ¿no tiene mérito que también lo esté un país africano, con una riqueza moderada y en un entorno tan hostil? Se puede leer una escueta pero ilustrativa explicación de cómo lo han conseguido en una web oficial.

Botsuana también ocupa el tercer lugar en el índice Ibrahim, que mide la calidad democrática y humana de los países africanos: solo detrás de las insulares Cabo Verde y Mauricio. Su PIB per cápita (PPA) está sensiblemente por encima de las grandes economías africanas y de las potencias emergentes del planeta (puedes compararlos aquí), porque si bien no tienen petróleo sí que son el segundo exportador de diamantes —recurso que han sabido gestionar—. Tienen muy poca deuda externa, y tanto S&P como Moody’s le dan una buena valoración crediticia, A y A2. Y ahora que está a la orden del día el tema: aunque la inversión en educación se ha visto mermada por la crisis, aún se dedica a ello el 7,8% del PIB, el 16% del gasto público. El país tiene graves problemas, no obstante: la excesiva dependencia del sector minero, la alta incidencia del VIH (1 de cada 4 adultos), un paro elevado —de en torno al 20%: qué risa— y, aunque la pobreza se ha reducido, una grave desigualdad económica.

Todos estos datos son abiertos: Google Public Data, CIA World Factbook, Wikipedia. No me ha llevado mucho encontrarlos, y estaban al alcance de cualquiera de todos esos periodistas que redactaron o replicaron la noticia, y que debieron quizá tener un poco más de interés antes de caer en el titular fácil. No seré yo quien niegue que la corrupción en España es un grave problema, pero cuando hacemos estas comparaciones no nos damos cuenta de que a veces el problema no es solo que estemos mal, sino que quizá nos creemos más que quienes están a nuestro nivel con mucho menos.

4797801886_8cbe0ba9c1