¿Es Bildu ETA? No lo sé. Lo que sí sé es que se trata de un acercamiento: el rechazo explícito a la violencia -algo que tantos reclamaban antes y para los que, parece, ya no es suficiente-. Está en el papel, lo han firmado todos sus miembros (su decálogo, aquí).

También sé que no toda la izquierda abertzale apoya la violencia, y que muchos que sí la apoyaban están apostando por Bildu -por el camino democrático, en definitiva-. Y que su ilegalización no conseguiría sino hacerles renegar de su apuesta.

Por otro lado, sé que mucha gente tiende a generalizar. Tiende a acusar, tiende a prejuiciar. La presunción de inocencia y el pluralismo político son sólidos principios jurídicos en un Estado de derecho. Claro que el tema del terrorismo es especialmente sangrante, y que es difícil no dejarse llevar por las emociones, pero quizá se esté abriendo una vía para la paz.

Quizá. Porque esto es todo muy relativo. Yo nunca he sido enemigo de hablar con quien sea, pero quizá no todos los que estén ahí dentro tengan las buenas intenciones que les supongo. De cualquier modo, tienen derecho a presentarse y a demostrar lo que tengan que demostrar.

Si me decepcionan, me tragaré mis palabras, y desearé, como no podría ser de otro modo, que sean juzgados en consecuencia. Pero merecen una oportunidad, como tantos otros han tenido.