Sí, el Rey del Pop ha muerto. ¿Que cómo me enteré? Faltaría más: Twitter. El más conocido servicio de microblogging ha vuelto a demostrar que su rapidez no tiene competidor. Y sin embargo…

Ayer demostré que, definitivamente, tengo que aprender mucho del periodismo (teórico). Hay algo que no se puede esperar de mí: demasiada agilidad. Si me acelero no me entero de nada, y la cantidad de fuentes (con versiones distintas, faltaría más) no ayudan. Una extraña web da por cierta su muerte, TMZ (medio poco fiable, según decían) más de lo mismo, CNN no sale de que tuvo un “cardiac arrest”, y después Reuters (agencia de información, en teoría fidedigna) dice que, efectivamente, ha muerto. Pero basándose en TMZ.

¿Qué quiero decir con esto? Que Twitter es mortalmente rápido. Demasiado. Entre el fallecimiento de Michael Jackson y todo lo de Irán se está poniendo en duda sentenciando de muerte a los medios tradicionales, pero no deja de ser impreciso. Por culpa de personas irresponsables como yo que difunden una noticia sin contrastarla con ansias sensacionalistas, y de que los que saben sean tantos y tan poco concretos (lo cual hace pensar que el sector de la información sabe aún menos de periodismo que nosotros los twitteros de a pie), ayer los que estábamos conectados estuvimos una hora, en definitiva sin saber nada.

Bienvenidos al nuevo periodismo.

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