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El blog que parece serio, pero que no lo es

Etiquetado: sexo

Por qué Física o Química no es más exagerada que cualquier otra serie

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Con tan sugerente título (por el cual más de uno ya no va a leer este post), me dispongo a ofrecer mi opinión por la que creo es la serie de moda entre los jóvenes (o séase, ese grupo social al que, no sé si por gracia o por desgracia, pertenezco).

¿Que de qué va? Pues muy fácil: una típica clase de instituto (tipicamente heterogénea, dicho sea de paso) en la que los personajillos, en diversos niveles, pues les van ocurriendo cosas más o menos descabelladas. Ah, bueno, y los profesores, que también se llevan un punto.

Un chulín que (él mismo lo dice) si no fuese por su único amigo (que está con su ex) “estaría más solo que un perro”; un gay que pasa de estar hiperarmarizado a follar con el churri, el cual le graba en video sin decirle nada; un alumno que se enrolla con una profesora (que es expulsada por ello, para después regresar así como así); el hijo del jefe de estudios, también profesor, se desentiende de su hija hasta que descubre que la madre tiene algún problemilla con los tranquilizantes; lios amorosos a cascoporro, engaños, drogas, alcohol y rock and roll sexo. Mucho sexo.

Pues bien. ¿Exagerado? Recuerdo yo de la adaptación de algún hecho real al cine que se da por hecho de que va a estar exagerado para hacerlo más comercial. Pero la base suele seguir siendo la misma. Pues bien: aquí pasa lo mismo. Tenemos detalles tremendamente fantasiosos (sí, creo que esa es la palabra), pero con un transfondo más real de los que a muchos gustaría.

¿Alcohol? Bueno, eso ya es lo menos malo (lo harían hasta en Compañeros xD). ¿Drogas? Vale, posiblemente no tengamos drogas duras (o de diseño, como las que salen precisamente en la serie) tan a nuestro alcance, pero los porros ya están a la orden del día, y sé de alguno de mi edad que ya ha probado con la coca (aunque ojalá fuese solo probar…). ¿Y el sexo?

Uy, el sexo. Esta generación, si dicen que somos muy bebedores y drogatas, mejor ni os imaginéis lo salidos que estamos. Y eso también lo sé de cerca. No me gusta comparar sexo con drogas, porque yo con el sexo no tengo problema ninguno, ¿eh? (suelo decir aquello de “a follar, a follar, que el mundo se va a acabar”), pero es evidente que son, digamos, los dos temas en los que vamos tan “adelantados”.

En definitiva: que no tendremos profesores a los que les den fotos de muertos con mensajes misteriosos detrás, pero que en la esencia, en el tema principal, pues bueno, que no tamos tan alejaos. Y nos vemos identificados, de una u otra manera: he ahí la clave del éxito.

Yo, personalmente, lo disfruto mucho. (Uy, no debí decir esto xD).

(Juankiblog -¿te tengo que llamar así?-, ya te veo comentando, que de esto sabes tanto como yo)

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Leyendas de los Otori: la historia interminable (por suerte)

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Hace ya tres o cuatro años, un día, en el Carrefour, un libro rojo en formato de bolsillo llamaba mi atención. La portada rezaba “Leyendas de los Otori: El suelo del Ruiseñor”. Era al parecer una novela situada en la cultura japonesa.

Claro está: ni dos días después ya lo tenía en mis manos. Lo leí y, qué duda cabe, me gustó. Un año después, compraría el segundo (“Con la hierba de almohada”) y el tercero (“El brillo de la Luna”), que continuarían con la aventura del joven Takeo, y que concluirían la trilogía.

Pasó un tiempo, y mis ojos atónitos vieron en la librería de El Corte Inglés un tomo amarillo, de tapa dura, que decía llamarse “El lamento de la Garza”. ¡Cielos! ¡Una trilogía de cuatro libros!, exclamé. Poco después volvía a devorar las crónicas del ya envejecido Takeo.

¿De qué iba Leyendas de los Otori? Pues de un chaval llamado, como ya dije, Takeo, al cual el señor de los Otori rescata, y es proclamado por él su legítimo heredero. Su ahora alto cargo, y su papel en la Tribu -gente con poderes sobrenaturales- le traerá más de un quebradero de cabeza. Las cuatro novelas son la sabia mezcla, en su justa medida, de intriga, traición, pasión (¡sexo!), lealtad y honor, aderezado todo ello con la interesantísima cultura japonesa, estando ambientada, aún así, en un mundo imaginario. Una obra espectacularmente entretenida, de la mano de Lian Hearn.

Pensar en los paisajes ya es suficiente, pero si encima le sumamos la emoción, no puedo evitar recomendarla.

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Pero los Otori no acaban ahí: poco antes de marchar de campamento, en el mismo lugar -El Corte Inglés-, descubrí el que sería el quinto volumen, gris. “El Origen: La red del cielo es amplia”. Cuando volví, no lo había. Horas después, lo compraría en la Fnac.

Lo terminé ayer. Una trama que vuelve a renacer el interés por los Otori en mí. Una pena que se haya acabado (sería difícil sacarle más jugo, dos mil páginas son suficientes). Pero Universal tiene los derechos cinematográficos, y la peli está en producción. Ojalá haya Otori para rato.

(Todos los libros son de Alfaguara. Solo han sido reeditados en tapa dura)

Web oficial | Los Otori

Web de la autora (en Inglés) |  Lian Hearn

Ni eso funciona

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Estoy graciosillo últimamente ¿eh? (Vía LOL god)