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¡Mojo Jojo!

El blog que parece serio, pero que no lo es

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Sevilla, Barcelona… Oxford

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Para mí, viajar es algo extraordinario en todos los sentidos: por cuánto lo disfruto y por lo poco que lo hago. Con mis padres, casi siempre que lo he hecho, el destino ha sido cualquier lugar en la costa mediterránea: Sol, chiringuitos y guiris acangrejados. Y a mí jamás me ha gustado eso.

Lo mío es visitar las ciudades, el viaje cultural que yo llamo. Ellos, comprensivos, han cambiado en alguna que otra ocasión sus planes para satisfacer mi creciente demanda de zonas urbanas, museos y monumentos. En otras palabras: con ellos he ido a Barcelona y Madrid, siendo esos los viajes que más he disfrutado. El año pasado fui a Huelva y visité Portugal (Castromarim) y Sevilla. Y este año toca Oxford, nada menos, visita a Londres incluida (además por duplicado).

¿Y por qué esta afición mía por la urbe? No sé, quizá por sentir cosas distintas. Sentir como los que allí viven, por que allí, señores, se vive, y no en Lloret de Mar o Benidorm. Mencionaré dos lugares: (oh sorpresa!) Sevilla y Barcelona. Del primero me ha quedado un dulce recuerdo por ese extraordinariamente placentero paseo que llevé a cabo en soledad, por las callejuelas cercanas a la mítica Giralda. Eso debió de ser Andalucía en estado puro: tranquilidad, belleza, calorcito a la sombra. Dar un paso y encontrarte un parque maravilloso, dar otro y verte en una antigua judería, y un tercero y obtener una inolvidable perspectiva del monumento característico de la capital hispalense, mientras alguien, tratando de sacar algo de dinero, lo inmortaliza en sus diminutos cuadros.

Y Barcelona: el goce de caminar por el Paseo de Gracia, la maravilla arquitectónica que es el Parc Güell, comer en un restaurante absolutamente atípico (y definitivamente encantador), escuchar una orquesta en la catedral. No sé: esa vida que no te da el mar y el sol de sombrilla y crema es la que yo busco. Sin duda espero encontrarla en Oxford, y volver a disfrutar de conocer mundo.

Las fotos están escogidas con toda la intención. Recuerdo ambas perspectivas como si fuera ayer.

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Nada

Esto es todo lo que he podido traer de mi cámara. Nada. Nada de nada. Hice fotos fantásticas en Sevilla, panorámicas, videos, pero un descuido (o una mano juguetona) en Isla Mágica hizo que perdiese aquellas 150 impresiones para siempre -además de la propia cámara. Una gran decepción, tan solo paliada por el hecho de que disfruté del día en la ciudad hispalense. Maravilloso lugar. Os lo explicaré en el siguiente post de la crónica…