La democracia perfecta

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Si bien la democracia se ha erigido por razones obvias como el único sistema político aceptable desde hace ya unas cuantas décadas, lo cierto es que el número de escépticos no solo no se reduce, sino que aumenta.

Siempre recuerdo una afirmación que leí hace tiempo, aquella que concluye que la democracia es un mal sistema, pero es el mejor que conocemos. Es cierto: no hay ninguno que permita satisfacer a todo el mundo, si bien este es sin duda el que permite tener contento, teóricamente, a la mayoría.

El problema es que, si aun la democracia pura ya tiene sus defectos, no siempre que se aplica se hace correctamente. El otro día debatíamos sobre ello en Twitter. El bipartidismo, la mala política que se ejerce en España, la distinta vara de medir, la falta de una justicia eficiente y, en definitiva, la falta de políticos competentes en el poder provoca en los ciudadanos (y me incluyo) una triste y no menos peligrosa sensación de desconfianza.

No obstante, todos sabemos que lo último que se ha de perder es la esperanza, y gente como Jaume D’Urgell trata de abrir debates en temas necesarios, como en su caso es el de la monarquía en España. Muchas ideas aparecen, muchas ideas importantes, y como a todos nos gustan las listas, haré una tratando de dar forma al que sería modelo de Estado ideal. Desde luego son solo propuestas, que necesitarían de mucho debate y matizaciones, pero creo que es importante tenerlas en cuenta.

  • Desaparición de los cargos hereditarios. Dejando el debate presidencialismo o separación jefe de Estado-de gobierno de lado, me limitaré a defender la desaparición de la monarquía, es decir, la república. Se podrá decir que no estorban, que las elecciones para la elección del jefe de Estado también cuestan dinero y que probablemente la persona escogida pueda ser peor que el monarca (como algunos afirman en España), pero lo cierto es que esa compatibilización de cargos no democráticos con un parlamento responde a la comodidad de no hacer las cosas bien, de no rectificar. No es legítimo que a 40 millones de españoles nos represente alguien que no ha sido elegido por nosotros.
  • Mejora en el sistema de sufragio. Permitir la elección por persona, no por partido, o que en las elecciones generales cuenten los votos a nivel estatal, no por comunidad (para la representación regional está el Senado, ¿o no?). También sería interesante la implantación de sistemas digitales para unas elecciones más cómodas (y, por qué no, más frecuentes, tanto en elecciones como especialmente en referéndum), usando como medio especialmente Internet y el DNIe (aunque lo más probable sería que hicieran falta más medios de control).
  • Un sistema tributario con mayor progresividad, sólido y justo. Mayor gravamen del tabaco (si no prohibición, pero eso ya es más complejo) y quizá el alcohol, segundas viviendas y artículos de lujo. Multas también proporcionales a las rentas, así como bonificaciones para los inspectores de hacienda que descubran fraudes (¡gracias por tus ideas, Ponzonha! :D)
  • Laicismo absoluto. En una sociedad en la que se reconoce el papel imprescindible de la ciencia, así como las libertades individuales, es absurdo que se sigan dando privilegios a una u otra religión. Nada de símbolos religiosos en edificios institucionales o educativos: son improcedentes, y no por ser tradición o cultura han de permanecer ahí: los edificios administrativos están para lo que están. De laicismo saben mucho, por ejemplo, nuestros vecinos franceses, y aun siendo muy católicos nadie se rasga las vestiduras.
  • Desaparición de la educación privada. Que sean las ideas y la valía de las personas lo que determinen su futuro, no el dinero del que disponen. Lo cierto es que he estado pensando en esto y no lo veo yo muy factible, no al menos si se siguiera permitiendo la sanidad privada, que, al fin y al cabo, es más importante que estudiar en tal o cual universidad. Lo que no me gusta es pensar en élites por el dinero de los papás. Creo que al menos se entiende cual es mi inquietud.
  • Sanidad pública. Y aquí propongo una idea que llevo pensando unos cuantos días: sanidad no directamente gratuita. No saltéis aún: mi propuesta es (tan solo una idea, ¿eh?) que cada consulta al médico tenga un precio asequible pero disuasorio para ir por chorradas, y un posterior reembolso en el caso de que la consulta haya sido justificada, todo esto con las correspondientes excepciones para aquellos que ni eso puedan permitirse. Algún ingreso va, pero sobre todo se acabó la saturación en el sistema sanitario. Además creo que sería justo una ampliación en las prestaciones de la Seguridad Social, especialmente en lo relativo a la odontología y, muy importante, la oftalmología. Más allá de ser mi caso, el número de personas con problemas visuales está aumentando notablemente (epidemia de miopía, leo en la Quo), y no estaría de más: si me dan dinero para un dominio, por qué no lo van a hacer para unas gafas.
  • Retorno de competencias como sanidad o educación al Estado en su totalidad, resolviendo así las desigualdades e incoherencias que hay en este campo entre comunidades autónomas.
  • Reforma del sistema judicial. Todo el mundo protesta, y con razón, de la permisividad de los tribunales. Pues bien, propongo un endurecimiento de las penas por reincidencia, la no posibilidad de pagar fianzas para evitar la cárcel, unos castigos adecuados para menores y, finalmente, el alargamiento de las penas en prisión para crímenes, llegando a implantar la cadena perpetua. Asimismo se deben de garantizar penas adecuadas para errores judiciales (frente a la usual suavizamiento de las mismas). No obstante, no a que esto responda a deseos de venganza, sino al irrefutable hecho de que supongan un riesgo inevitable a la sociedad. Y otra idea muy concreta: todos los abogados han ser de oficio, estatales. Los castigos no deben ser mayores o menores según la renta de una persona.
  • Devolver el derecho a las personas de quitarse la vida: cuando la vida ha perdido el sentido para una persona (siempre y cuando sea una decisión madura) lo más oportuno es aportar los medios para que su agonía cese: legalización de la eutanasia. Asimismo, y aunque pueda parecer una gilipollez, no impedir o incluso facilitar que se quiten la vida aquellos presos que no quieran “sufrir” su pena.
  • Rígida regulación del aborto. No creo que apoyar el aborto hasta las últimas consecuencias sea cool o progre. Creo que la ley de las tres excepciones y un periodo de tiempo en el que se sepa que en feto no sufre sería suficiente. Además tampoco veo tan mala idea aquella del apoyo a la mujer, y darle los medios para que, una vez tenido el hijo, pueda darlo con facilidad en adopción si así lo desea (y esta es una de las ideas que me gustó de aquel debate que vi en Intereconomía, mira tú por dónde). Por cierto: ¿y el padre? Esta es una parte delicada… porque obviamente no es el que va a tener al bebé durante 9 meses. Pero también habría de tener derechos. Lo siento: la imprudencia la cometen ambos, pero la consecuencia física la recibe la mujer. No, no veo qué derecho habría de tener.
  • Rechazo absoluto y sin fisuras del machismo, la xenofobia y la homofobia. Una más exhaustiva ley de violencia de género, que proteja a ambos sexos en cualquiera de los casos, y su aplicación sin lugar a errores, que pueden resultar fatales. Aún más información.
  • Una mayor exhaustividad en cuanto al respeto al individuo, en todos los casos: desde atentados al honor (difamaciones, etc.) hasta la protección de datos en Internet, incluyendo ambos el derecho a la intimidad y a la privacidad que tan a la ligera estamos pasando por alto. También una mayor defensa del consumidor, frente a actuaciones monopolísticas y abusos publicitarios.
  • Fomento de las nuevas tecnologías. Nada de canon, faltaría más, y menos en manos de sociedades privadas sin control estatal. Y también expansión del software libre (el cual se ha ganado que le llamemos software democrático), introduciéndolo como opción principal en la educación. <modo paja mental ON>De hecho, creo que el software usado para las elecciones (en el caso de que se implantara el voto electrónico) habría de ser software libre, para recibir la aprobación por parte de especialistas y representantes de cada partido, por ejemplo, que comprobaran su validez y transparencia. Cierto que lo expondría a un aprovechamiento de fisuras por parte de hackers, pero algo tan importante debería ser programado con total cautela (así como que los sistemas de seguridad habrían de permanecer en secreto). <modo paja mental OFF>
  • Una política estatal de sostenibilidad, así como de respeto a la naturaleza. Mayor dureza contra los causantes de incendios forestales, una obtención responsable de energía y la prohibición de tradiciones que provoquen cualquier tipo de dolor a cualquier especie animal (incluyendo, específicamente, a los toros, como os podréis imaginar). Y también, por qué no, unas garantías en la obtención de alimentos, tratando de minimizar el sufrimiento de los animales también en este aspecto.
  • Todas estas medidas provocarían indudablemente que el ciudadano volviera a confiar en el Estado, y es por ello que también se precisa una vez más un endurecimiento de penas, en este caso para casos de corrupción (cohecho, malversación de fondos públicos). En este asunto, sin piedad. Y, por supuesto, sin fianzas, y con expropiación de bienes.

Perdonadme las numerosas imprecisiones terminológicas que, estoy seguro, he cometido, pero espero haber dado alguna idea digna de tener en cuenta. Y sé que muchas son discutibles. Sabéis que podéis (y debéis :P) comentar cualquier opinión contraria, que seguro saldremos todos ganando. Aportad además aquellos otros puntos que se os ocurran: esta no es en absoluto una lista cerrada.

Y es que si la democracia es el pueblo, ¿por qué no habría el pueblo de modelar su democracia?

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