Bollywood
Mientras estuve allí en Oxford, con la familia de origen pakistaní, tuve la oportunidad de conocer ya de una vez por todas qué era de verdad el mundo de Bollywood.
Todo un universo de bailes, música, tradición y recato a la par que, poco a poco, modernidad. Mi “madre” me lo decía: todas las películas y series de Bollywood iban de lo mismo. Casarse o no. Razón no le faltaba, pero también acertaba afirmando que cada vez lograban hacerlo distinto e interesante. No es algo tan raro: la música en general suele tratar sobre el amor, aquí y en la China Popular, y no por eso deja de sorprendernos en muchas ocasiones. Con Bollywood ocurre lo mismo, solo que ya no son simples composiciones de unos pocos minutos (ni mucho menos).
Porque las hay de todo tipo: desde las más tradicionales hasta las más cercanas a Hollywood. Si bien la música, el color y los bailes son comunes a todas ellas, he visto desde las más típicas, las cuales son un excepcional modo de acercarse a la cultura india, hasta de mafiosos, pasando por algún drama con tintes cómicos.
Además, Bollywood impregna la sociedad india. Las series de televisión son a su imagen (aunque, evidentemente, con menos medios), y en la publicidad se recurre a los actores de las películas. Incluso a tantos miles de kilómetros, en Reino Unido, aquella familia disfrutaba (y me hacía disfrutar) de ese maravilloso cine.
¿Mi película favorita? No vi muchas, pero Kal Ho Naa Ho me encantó, y francamente: os la recomiendo. Si pensáis que una película de este género os aburrirá, os aseguro que tendréis que cambiar de idea. Por la historia, por el escenario y sobre todo por la banda sonora. Porque Bollywood es mucho Bollywood. Y además, literalmente.






