Soy malo, soy malvado, soy...

¡Mojo Jojo!

El blog que parece serio, pero que no lo es

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Yeah, I’m alive! (o del primer día en Oxford)

n229MaX0Y8Sí, gente, ya estoy aquí en Inglaterra, en Oxford. El viaje sin problemas (aunque quizá un poco mareante tanto bus, tanto espera más las dos horas de avión. De cualquier modo, todo está yendo incluso mejor de lo que pensaba. La familia no está mal en absoluto, la ciudad es extraordinariamente bonita (ya os contaré más adelante si eso), las actividades se antojan interesantes y las clases no demasiado agobiantes.

El inglés? Sin problemas. Pensé que me costaría más, pero simplemente con prestar atención puedo entender si no absolutamente todo, la inmensa mayoría de lo que dicen. No va a ser difícil, no señor. De hecho tengo casi el pleno convencimiento de que se me escapará ya en España hablar inglés más de la cuenta.

La comida? Por ahora no he tenido que tirar nada. El dinero? Todo es caro, cierto, pero no he gastado casi nada: me he tomado un frapuccino de esos de mango en el Starbucks (sitio que, por cierto, me ha encantado), he comprado el Guardian este (tenía ganas de leer algún periódico inglés, oye…). El transporte es espectacular: los buses pasan cada menos de 10 minutos (!) y todavía me dice la mujer de la casa que hay que esperar mucho.

En fin, peñuka to-loka to-jarta, os mantendré widely informados. Esto promete. Y por ahora, no tengo queja :).

PD. Mentira. El colchón es insufrible, os lo aseguro…

Para que os hagáis una idea. No, no he podido editarla, no me matéis...

Para que os hagáis una idea. No, no he podido editarla, no me matéis...

Sevilla, Barcelona… Oxford

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Para mí, viajar es algo extraordinario en todos los sentidos: por cuánto lo disfruto y por lo poco que lo hago. Con mis padres, casi siempre que lo he hecho, el destino ha sido cualquier lugar en la costa mediterránea: Sol, chiringuitos y guiris acangrejados. Y a mí jamás me ha gustado eso.

Lo mío es visitar las ciudades, el viaje cultural que yo llamo. Ellos, comprensivos, han cambiado en alguna que otra ocasión sus planes para satisfacer mi creciente demanda de zonas urbanas, museos y monumentos. En otras palabras: con ellos he ido a Barcelona y Madrid, siendo esos los viajes que más he disfrutado. El año pasado fui a Huelva y visité Portugal (Castromarim) y Sevilla. Y este año toca Oxford, nada menos, visita a Londres incluida (además por duplicado).

¿Y por qué esta afición mía por la urbe? No sé, quizá por sentir cosas distintas. Sentir como los que allí viven, por que allí, señores, se vive, y no en Lloret de Mar o Benidorm. Mencionaré dos lugares: (oh sorpresa!) Sevilla y Barcelona. Del primero me ha quedado un dulce recuerdo por ese extraordinariamente placentero paseo que llevé a cabo en soledad, por las callejuelas cercanas a la mítica Giralda. Eso debió de ser Andalucía en estado puro: tranquilidad, belleza, calorcito a la sombra. Dar un paso y encontrarte un parque maravilloso, dar otro y verte en una antigua judería, y un tercero y obtener una inolvidable perspectiva del monumento característico de la capital hispalense, mientras alguien, tratando de sacar algo de dinero, lo inmortaliza en sus diminutos cuadros.

Y Barcelona: el goce de caminar por el Paseo de Gracia, la maravilla arquitectónica que es el Parc Güell, comer en un restaurante absolutamente atípico (y definitivamente encantador), escuchar una orquesta en la catedral. No sé: esa vida que no te da el mar y el sol de sombrilla y crema es la que yo busco. Sin duda espero encontrarla en Oxford, y volver a disfrutar de conocer mundo.

Las fotos están escogidas con toda la intención. Recuerdo ambas perspectivas como si fuera ayer.

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Empezamos (bien)

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Ayer, cardiaco, llamé a mi familia en Oxford, quizá demasiado pronto (de días, no de hora). Primero lo coje un muchacho al que, con esto de los nervios, le pregunto que si es Mr. Tal. Ni lo era, ni debía haber preguntado así, obviamente, y en el fondo sé que la exagerada carcajada tiene cierta justificación (si bien mal va si cuando llama un desconocido lo primero que hace es descojonarse).

Posteriormente, ya sí, Mr. Tal toma el teléfono y entre la sarta de palabras que me suelta entiendo básicamente una: esposa, era ella la que se encargaba. No sabía que era de España, no sabía cuándo llegaba, no sabía nada. Uy qué bien. Nos vemos el domingo, adiós. Adiós.

Reconozco que me bajó la moral: ya bastante nervioso estaba como para este -ejem- caluroso recibimiento. Pero sé que es injusto juzgarles aún, aunque algo le diré a ese niñato, ¡hum! ¡Se la devolveré como que me llamo Juan! Esperemos que la “wife” sea algo más, no sé, cercana. En fin, todo esto promete, va a ser interesante. En todos los sentidos.

Definitely (and fortunately), I’m going to Oxford

2748736835_c16da0b10bSolo ese paisano que hay ahí arriba (si ye que ta) sabe los nervios que he pasado estos días con lo de la beca. Por si alguien no lo sabe aún, voy a ir a Oxford un mes en julio, gracias a la ayuda de las becas mineras (2725€, nada menos), y por fin me la han concedido.

Ayer mi padre me decía que solo la habían dado a un 40% de las solicitudes. Pues bien. He tenido suerte. Ahí donde me veis tengo ya las vacaciones organizadas para tres años: Oxford, Irlanda y Edimburgo, creo. Al concedértela para un año, te la conceden los dos siguientes: ¿no es un chollo?

Ooooooxford. Qué alegría más grande me he llevado hoy. Y que alivio. Por fin puedo pensar tranquilo en la visión que tendré de las Jáusis of di Párlament, o desde el London ¡Ay!. Sitios de Jarri Póter; Estónjench, Báquinjam, o cualquier cólich de Oxford. Va a ser güóndaful.

Excuse me the strange Spanglish I have used above. But the English pronunciation is so fantastic that I can’t resist writing it like Spanish words. I’m a language killer, I know that. And I also like speaking English unnecessarily.