Educación para la Ciudadanía: el por qué de la polémica

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Por fin he arrancado a hacer este post, que le había prometido a Brö y que, por cierto, tenía ganas de hacer.

El tema: Educación para la Ciudadanía, la polémica nueva asignatura impulsada por mi querido ZP en esta legislatura. Punto a punto, os explicaré lo fundamental en torno a EPC.

¿Qué es? Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos es una asignatura que pretende inculcar, dentro de la educación obligatoria, valores básicos de respeto en la sociedad actual. Palabras más técnicas de la Wikipedia, “enseñanza de los valores democráticos y constitucionales”.

¿Cómo surge la idea de EPC? A raíz de una recomendación del Consejo Europeo en 2002, con el fin de “promover una sociedad libre, tolerante y justa y que contribuya, junto con las demás actividades de la Organización, a defender los valores y principios de la libertad, el pluralismo, los derechos humanos y el imperio de la ley, que son los fundamentos de la democracia“.

¿En contra? Alguien que esté mínimamente enterado del tema sabrá que la Iglesia y su séquito de asociaciones (PP, Foro de la Familia, Hazte Oir y otras) están muy pero que muy en contra de la asignatura.

¿Los motivos? Hablando en general, la violación del derecho de los padres de inculcar los valores que consideren oportunos a sus hijos. Es verdad que se enseñan valores con la asignatura, pero son muy básicos: son los derechos humanos fundamentales, los cuales hace falta enseñar a la deteriorada sociedad contemporánea. Y hablando más concretamente, la enseñanza en la escuela de lo que la sociedad (permitidme el palabro) iglesio-centrista no comparte, y lo que denominan adoctrinamiento político del PSOE. Estoy hablando con ello, fundamentalmente (y manda cullons) de las nuevas familias, y de forma más concreta aún, parejas homosexuales como algo tolerable.

¿Tolerable? Sí, tolerable. Porque sé por fuentes propias (a mi ya no me llega EPC) los libros hablan del tema diciendo simplemente “Los homosexuales son gente normal“. Es decir, una base fundamental, e incluso escasa, de (una vez más creo que me invento una palabra) tolerabilidad. Y sin embargo parece ser que el mundo iglesio-centrista cree que es propaganda parte de lo que ellos llaman el lobby homosexual, publicitando el ser gay entre los jóvenes como si fuese el ser o no gay (o lesbiana o bisexual, por supuesto) una decisión.

Otro tema peliagudo: la poca firmeza del temario en los libros y el profesorado. Los libros de EPC tienen numerosas diferencias entre ellos, según la editorial y, evidentemente, su ideología (claro ejemplo). Y los profesores. Por ejemplo, en mi centro, al ser un colegio asturiano (gobierno de izquierdas), concertado, y católico; por lo primero, se está dando ya este año; segundo, están obligados a impartirla, y tercero, la asignatura la imparte un fraile. Siendo sincero, no creo que enseñe todo lo que debería de enseñar sobre el tema. La Iglesia intenta meter mano como puede.

Y aunque el momento crítico haya sido hace unos 2-3 meses, siguen metiendo caña los pesados de Hazte Oir. El otro día compararon los matrimonios homosexuales como de “hombre-mono”.

Pero además de insultando y ofendiendo, tienen otro método legal mucho más pacífico: la objección de conciencia. Sin embargo, el Gobierno ha sido claro: EPC es una asignatura tan obligatoria como Lengua o Matemáticas, y la falta de asistencia a las clases será una falta grave. Aún así la Iglesia sigue diciendo que los centros religiosos que impartan tal asignatura estarán (ojo al dato) contribuyendo al mal. Consecuencias, esta.

¿Mis conclusiones? Es triste que exista Educación para la Ciudadanía, pero es necesaria, mientras que la sociedad no piense con la cabeza, con espíritu libre y crítico.

(Brö, ya cumplí :P)