Bienvenido, libro electrónico

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La verdad es que desconozco el tiempo exacto que se lleva diciendo que tal año u otro va a ser el del libro electrónico. Y sin embargo, ya no cabe duda de que su llegada es ya más que inminente. Hay quien dice que será estas navidades, y si bien no soy tan optimista, sí, está cerca.

No cabe duda, no: el fin de los libros tal y como los conocemos no tardará en llegar. Leía en el Magazine de ayer, de la mano de Trapiello, que hubo nostálgicos cuando llegó la luz eléctrica a las calles. Como es obvio, hoy nadie se imagina candiles y cosas por el estilo en nuestras ciudades. Lo mismo ha ocurrido con la música en soporte físico, absolutamente old-fashioned, y ocurrirá con nuestros amados libros. ¿Se pierde encanto? Quizá. Pero su falta acabará curando.

No olvidemos que el ahorro de papel, de espacio, de dinero y de tiempo son bazas muy fuertes en su favor. Se nos hará raro, cuando llegue, dejar de meter en nuestras estanterías una decena o quizá dos de libros al año, a la antigua usanza, comprados, físicos y grandes. Pero, por el amor de Dios, si el saber no ocupa lugar, ¿por qué lo ha de seguir haciendo su soporte?

La comodidad vence siempre a la nostalgia. Por eso las familias de hoy no se ven casi nada, o la gente prefiere quedarse en casa viendo una peli en vez de irse a la montaña. Además esto es diferente, porque leer siempre es leer, sea en un bonito de ejemplar de tapa dura con hojas de color marfil, en una pantalla brillante o de tinta digital o en la parte de atrás de un envase de champú. Así pues, dejemos, al menos en esto, que la tecnología avance. No seamos tan quisquillosos.

¿Dudas? Sí. Lo primero que hace falta es un estándar en formato de archivos (parece que ahora la cosa está entre el PDF y el ePub, pero el Kindle viene pisando fuerte con su formato cerrado). Amplia oferta, precios bajos. Pero parece que esto estará resuelto en cuestión de meses. Sí, sí, sí. Estoy emocionado. Bienvenido, Mr. Libro Electrónico.