Excomúlguenme

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Hoy algunos amigos míos se confirman. Algunos de ellos lo hacen porque quieren, otros por compromiso. Yo, hace 3 años, iba por el mismo camino, pero entonces, por primera vez, me decidí a decir no.

Sea como sea, son cuatro gatos. La Iglesia está perdiendo clientes: mientras que cuando era pequeño -aún lo recuerdo- nos escandalizábamos ante la más mínima falta de fe, ahora nos extraña que haya alguno que la mantenga. Estamos recibiendo una educación diferente, que nos pone ante los ojos la evidencia de que Dios no hace falta.

Y la Iglesia sigue en su línea de hacer amigos. Cuánto me sorprendió el otro día lo de que excomulgaría a quien apoyara la ley del aborto, porque era un pecado mortal. Obviaré el hecho de que no dijeron lo mismo con la anterior ley, o que me parecen bastante respetables ambas posturas. Lo que me llama la atención es que usen la misma técnica que se usaba en la Edad Media.

Pecado. Ciertamente es un insulto, un insulto a nuestra inteligencia. Un insulto a los diputados, una maldita falta de respeto. ¿En serio los congresistas van a dejar de cumplir su responsabilidad, ejerciendo la razón y el buen criterio -en definitiva, lo que los ciudadanos esperamos de ellos-, por una amenaza eclesiástica? Siempre criticamos a la clase política, pero también tienen sus momentos de lucidez. Nah, afortunadamente sus palabras tendrán poco efecto en el hemiciclo.

Pero por favor, Iglesia: despertad. No seré yo quien os ayude, cierto, pero si queréis llegar a algún lado, apelad al sentido común, haced las cosas bien. Porque esta vez el chantaje no funcionará. Que estamos en el siglo XXI, por el amor de Dios.