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¡Mojo Jojo!

El blog que parece serio, pero que no lo es

Etiquetado: ebook

Bienvenido, libro electrónico

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La verdad es que desconozco el tiempo exacto que se lleva diciendo que tal año u otro va a ser el del libro electrónico. Y sin embargo, ya no cabe duda de que su llegada es ya más que inminente. Hay quien dice que será estas navidades, y si bien no soy tan optimista, sí, está cerca.

No cabe duda, no: el fin de los libros tal y como los conocemos no tardará en llegar. Leía en el Magazine de ayer, de la mano de Trapiello, que hubo nostálgicos cuando llegó la luz eléctrica a las calles. Como es obvio, hoy nadie se imagina candiles y cosas por el estilo en nuestras ciudades. Lo mismo ha ocurrido con la música en soporte físico, absolutamente old-fashioned, y ocurrirá con nuestros amados libros. ¿Se pierde encanto? Quizá. Pero su falta acabará curando.

No olvidemos que el ahorro de papel, de espacio, de dinero y de tiempo son bazas muy fuertes en su favor. Se nos hará raro, cuando llegue, dejar de meter en nuestras estanterías una decena o quizá dos de libros al año, a la antigua usanza, comprados, físicos y grandes. Pero, por el amor de Dios, si el saber no ocupa lugar, ¿por qué lo ha de seguir haciendo su soporte?

La comodidad vence siempre a la nostalgia. Por eso las familias de hoy no se ven casi nada, o la gente prefiere quedarse en casa viendo una peli en vez de irse a la montaña. Además esto es diferente, porque leer siempre es leer, sea en un bonito de ejemplar de tapa dura con hojas de color marfil, en una pantalla brillante o de tinta digital o en la parte de atrás de un envase de champú. Así pues, dejemos, al menos en esto, que la tecnología avance. No seamos tan quisquillosos.

¿Dudas? Sí. Lo primero que hace falta es un estándar en formato de archivos (parece que ahora la cosa está entre el PDF y el ePub, pero el Kindle viene pisando fuerte con su formato cerrado). Amplia oferta, precios bajos. Pero parece que esto estará resuelto en cuestión de meses. Sí, sí, sí. Estoy emocionado. Bienvenido, Mr. Libro Electrónico.

Qué bonito lo analógico (y las cajas de música)

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Ya lo sabéis: lo analógico está de moda. Estamos viviendo, en plena era 2.0, un revival de aquellas anticuadas tecnologías, que algún día fueron lo más moderno y que ahora son joyitas de museo.

Fotos que tienen defectos (totalmente deseados), discos de vinilo (cuya calidad respecto a un MP3 192kbps es, bueno, ridícula reconozco que, tras profundizar me he dado cuenta de que los vinilos que tienen buena calidad, si bien tienen muchos otros factores en contra) o, por supuesto, el omnipotente libro, que los dígitos aún no han logrado sustituir definitivamente. Es sin duda tecnología con encanto, de esa que no necesita electrones corriendo por sus venas, y que presumiblemente se prolongará más en el tiempo que la digital.

Sin embargo, prefiero mi bonita cámara digital (la incomodidad y el precio del revelado analógico no van conmigo), mi iPod cargadito (4 gigas en el bolsillo vs. 12 temas en un disco de más de 30 centímetros, pues habla por sí solo), e incluso renunciaría al libro impreso en favor del ebook, una vez se hubiera perfeccionado. Pero aun así…

¡Cuánto encanto tienen las cajas de música! Para mí son el tesoro analógico por excelencia. No he tenido muchas, pero todas han sido importantes. Melodías perennes, eso ya es mucho. De hecho creo que no tardaré en comprarme una para mi uso y disfrute. Definetly, es una de las cosas más bonitas que ha creado el hombre :).

[audio:Caja.mp3]

Ben Shewmaker – Music Box