Soy malo, soy malvado, soy...

¡Mojo Jojo!

El blog que parece serio, pero que no lo es

Etiquetado: democracia

La democracia perfecta

121076654_63201f4004

Si bien la democracia se ha erigido por razones obvias como el único sistema político aceptable desde hace ya unas cuantas décadas, lo cierto es que el número de escépticos no solo no se reduce, sino que aumenta.

Siempre recuerdo una afirmación que leí hace tiempo, aquella que concluye que la democracia es un mal sistema, pero es el mejor que conocemos. Es cierto: no hay ninguno que permita satisfacer a todo el mundo, si bien este es sin duda el que permite tener contento, teóricamente, a la mayoría.

El problema es que, si aun la democracia pura ya tiene sus defectos, no siempre que se aplica se hace correctamente. El otro día debatíamos sobre ello en Twitter. El bipartidismo, la mala política que se ejerce en España, la distinta vara de medir, la falta de una justicia eficiente y, en definitiva, la falta de políticos competentes en el poder provoca en los ciudadanos (y me incluyo) una triste y no menos peligrosa sensación de desconfianza.

No obstante, todos sabemos que lo último que se ha de perder es la esperanza, y gente como Jaume D’Urgell trata de abrir debates en temas necesarios, como en su caso es el de la monarquía en España. Muchas ideas aparecen, muchas ideas importantes, y como a todos nos gustan las listas, haré una tratando de dar forma al que sería modelo de Estado ideal. Desde luego son solo propuestas, que necesitarían de mucho debate y matizaciones, pero creo que es importante tenerlas en cuenta.

  • Desaparición de los cargos hereditarios. Dejando el debate presidencialismo o separación jefe de Estado-de gobierno de lado, me limitaré a defender la desaparición de la monarquía, es decir, la república. Se podrá decir que no estorban, que las elecciones para la elección del jefe de Estado también cuestan dinero y que probablemente la persona escogida pueda ser peor que el monarca (como algunos afirman en España), pero lo cierto es que esa compatibilización de cargos no democráticos con un parlamento responde a la comodidad de no hacer las cosas bien, de no rectificar. No es legítimo que a 40 millones de españoles nos represente alguien que no ha sido elegido por nosotros.
  • Mejora en el sistema de sufragio. Permitir la elección por persona, no por partido, o que en las elecciones generales cuenten los votos a nivel estatal, no por comunidad (para la representación regional está el Senado, ¿o no?). También sería interesante la implantación de sistemas digitales para unas elecciones más cómodas (y, por qué no, más frecuentes, tanto en elecciones como especialmente en referéndum), usando como medio especialmente Internet y el DNIe (aunque lo más probable sería que hicieran falta más medios de control).
  • Un sistema tributario con mayor progresividad, sólido y justo. Mayor gravamen del tabaco (si no prohibición, pero eso ya es más complejo) y quizá el alcohol, segundas viviendas y artículos de lujo. Multas también proporcionales a las rentas, así como bonificaciones para los inspectores de hacienda que descubran fraudes (¡gracias por tus ideas, Ponzonha! :D)
  • Laicismo absoluto. En una sociedad en la que se reconoce el papel imprescindible de la ciencia, así como las libertades individuales, es absurdo que se sigan dando privilegios a una u otra religión. Nada de símbolos religiosos en edificios institucionales o educativos: son improcedentes, y no por ser tradición o cultura han de permanecer ahí: los edificios administrativos están para lo que están. De laicismo saben mucho, por ejemplo, nuestros vecinos franceses, y aun siendo muy católicos nadie se rasga las vestiduras.
  • Desaparición de la educación privada. Que sean las ideas y la valía de las personas lo que determinen su futuro, no el dinero del que disponen. Lo cierto es que he estado pensando en esto y no lo veo yo muy factible, no al menos si se siguiera permitiendo la sanidad privada, que, al fin y al cabo, es más importante que estudiar en tal o cual universidad. Lo que no me gusta es pensar en élites por el dinero de los papás. Creo que al menos se entiende cual es mi inquietud.
  • Sanidad pública. Y aquí propongo una idea que llevo pensando unos cuantos días: sanidad no directamente gratuita. No saltéis aún: mi propuesta es (tan solo una idea, ¿eh?) que cada consulta al médico tenga un precio asequible pero disuasorio para ir por chorradas, y un posterior reembolso en el caso de que la consulta haya sido justificada, todo esto con las correspondientes excepciones para aquellos que ni eso puedan permitirse. Algún ingreso va, pero sobre todo se acabó la saturación en el sistema sanitario. Además creo que sería justo una ampliación en las prestaciones de la Seguridad Social, especialmente en lo relativo a la odontología y, muy importante, la oftalmología. Más allá de ser mi caso, el número de personas con problemas visuales está aumentando notablemente (epidemia de miopía, leo en la Quo), y no estaría de más: si me dan dinero para un dominio, por qué no lo van a hacer para unas gafas.
  • Retorno de competencias como sanidad o educación al Estado en su totalidad, resolviendo así las desigualdades e incoherencias que hay en este campo entre comunidades autónomas.
  • Reforma del sistema judicial. Todo el mundo protesta, y con razón, de la permisividad de los tribunales. Pues bien, propongo un endurecimiento de las penas por reincidencia, la no posibilidad de pagar fianzas para evitar la cárcel, unos castigos adecuados para menores y, finalmente, el alargamiento de las penas en prisión para crímenes, llegando a implantar la cadena perpetua. Asimismo se deben de garantizar penas adecuadas para errores judiciales (frente a la usual suavizamiento de las mismas). No obstante, no a que esto responda a deseos de venganza, sino al irrefutable hecho de que supongan un riesgo inevitable a la sociedad. Y otra idea muy concreta: todos los abogados han ser de oficio, estatales. Los castigos no deben ser mayores o menores según la renta de una persona.
  • Devolver el derecho a las personas de quitarse la vida: cuando la vida ha perdido el sentido para una persona (siempre y cuando sea una decisión madura) lo más oportuno es aportar los medios para que su agonía cese: legalización de la eutanasia. Asimismo, y aunque pueda parecer una gilipollez, no impedir o incluso facilitar que se quiten la vida aquellos presos que no quieran “sufrir” su pena.
  • Rígida regulación del aborto. No creo que apoyar el aborto hasta las últimas consecuencias sea cool o progre. Creo que la ley de las tres excepciones y un periodo de tiempo en el que se sepa que en feto no sufre sería suficiente. Además tampoco veo tan mala idea aquella del apoyo a la mujer, y darle los medios para que, una vez tenido el hijo, pueda darlo con facilidad en adopción si así lo desea (y esta es una de las ideas que me gustó de aquel debate que vi en Intereconomía, mira tú por dónde). Por cierto: ¿y el padre? Esta es una parte delicada… porque obviamente no es el que va a tener al bebé durante 9 meses. Pero también habría de tener derechos. Lo siento: la imprudencia la cometen ambos, pero la consecuencia física la recibe la mujer. No, no veo qué derecho habría de tener.
  • Rechazo absoluto y sin fisuras del machismo, la xenofobia y la homofobia. Una más exhaustiva ley de violencia de género, que proteja a ambos sexos en cualquiera de los casos, y su aplicación sin lugar a errores, que pueden resultar fatales. Aún más información.
  • Una mayor exhaustividad en cuanto al respeto al individuo, en todos los casos: desde atentados al honor (difamaciones, etc.) hasta la protección de datos en Internet, incluyendo ambos el derecho a la intimidad y a la privacidad que tan a la ligera estamos pasando por alto. También una mayor defensa del consumidor, frente a actuaciones monopolísticas y abusos publicitarios.
  • Fomento de las nuevas tecnologías. Nada de canon, faltaría más, y menos en manos de sociedades privadas sin control estatal. Y también expansión del software libre (el cual se ha ganado que le llamemos software democrático), introduciéndolo como opción principal en la educación. <modo paja mental ON>De hecho, creo que el software usado para las elecciones (en el caso de que se implantara el voto electrónico) habría de ser software libre, para recibir la aprobación por parte de especialistas y representantes de cada partido, por ejemplo, que comprobaran su validez y transparencia. Cierto que lo expondría a un aprovechamiento de fisuras por parte de hackers, pero algo tan importante debería ser programado con total cautela (así como que los sistemas de seguridad habrían de permanecer en secreto). <modo paja mental OFF>
  • Una política estatal de sostenibilidad, así como de respeto a la naturaleza. Mayor dureza contra los causantes de incendios forestales, una obtención responsable de energía y la prohibición de tradiciones que provoquen cualquier tipo de dolor a cualquier especie animal (incluyendo, específicamente, a los toros, como os podréis imaginar). Y también, por qué no, unas garantías en la obtención de alimentos, tratando de minimizar el sufrimiento de los animales también en este aspecto.
  • Todas estas medidas provocarían indudablemente que el ciudadano volviera a confiar en el Estado, y es por ello que también se precisa una vez más un endurecimiento de penas, en este caso para casos de corrupción (cohecho, malversación de fondos públicos). En este asunto, sin piedad. Y, por supuesto, sin fianzas, y con expropiación de bienes.

Perdonadme las numerosas imprecisiones terminológicas que, estoy seguro, he cometido, pero espero haber dado alguna idea digna de tener en cuenta. Y sé que muchas son discutibles. Sabéis que podéis (y debéis :P) comentar cualquier opinión contraria, que seguro saldremos todos ganando. Aportad además aquellos otros puntos que se os ocurran: esta no es en absoluto una lista cerrada.

Y es que si la democracia es el pueblo, ¿por qué no habría el pueblo de modelar su democracia?

1442516076_f4fb967313

Una nueva España

2202184670_864a83f4ae

De acuerdo: en España tenemos mucho lío de autonomías, teniendo a unas cuantas reclamando la independencia. Ahora parece que el chaparrón amainó, pero no hace tanto que uno tenía la impresión de que España se partía (y no precisamente por dónde estuvieran las fronteras). Quizá por ello nos resulte al menos sorprendente que haya quien, lejos de querer la independencia, defienda la ampliación del Estado Español.

A nadie le será desconocido el iberismo: el movimiento por un Estado que conformarían España y Portugal, el cual, por razones más que obvias, se llamaría Iberia. ¡Sí! Incluso se han hecho encuestas sondeando la opinión de la gente, y tanto españoles como portugueses mostramos cierta aceptación de la posible unión, que traería ventajas de tipo económico, en especial ante la Unión Europea, pero que, para qué negarlo, conllevaría ciertos problemillas, empezando por el idioma y acabando por qué hacer con el Rey. Nadie dudará, eso sí, que sería un cambio interesante.

Pero también por el Facebook encontré el otro día un inspirador video, con otra idea del mismo tipo que, sin embargo, sí que me sorprendió. Jamás me la había planteado. Ha pasado ya un siglo, pero, ¿y si hubiera llegado el momento de que Cuba volviera a ser española?

¡Qué! ¿Cómo se os ha quedado el body? Así visto, no parece tan raro. Sí, ahí sí que los cubanos saldrían beneficiados, y no solo por libertades (que tarde o temprano acabarán consiguiendo), sino precisamente por lo económico, máxime perteneciendo a la UE. ¿Inviable? Dejémoslo en peculiar: pero no olvidemos que Francia, por ejemplo, tiene numerosas posesiones en todo el mundo, como pueden ser la Guyana o la Polinesia francesas, indudablemente mucho más lejanas de su metrópoli que las Canarias de España o las Azores de Portugal.

Como digo, lo más probable es que veamos antes una unión política europea que cualquiera de estas dos, que, no sé si por gracia o por desgracia, son minoritarias, y desde luego estas uniones/incorporaciones solo serían válidas tras un referéndum (o más bien unos cuantos). Pero por soñar imaginar que no quede.

3028136912_83ea1b0117

¿Os habéis fijado alguna vez en lo entrañable que es un cubano sonriendo? :)

Impotencia

Poniéndome a escribir un post, y recordando los dos temas que tenía en mente, me di cuenta de que me había olvidado de un detalle: eran lo mismo.

Lo primero, fue el momento que hemos recordado hace dos días: el 23-F, el intento de golpe de Estado (frustrado, afortunadamente) en el que, en la llamada Noche de los Transistores, una nación que tan pacíficamente había acogido la democracia contuvo la respiración. Esto solo sirvió para fortalecer más el espíritu de unión y de avance de toda España.

Y hoy, escuchamos en los telediarios la noticia de un joven vasco, hijo de un ex-concejal socialista, que ayer arremetió a mazazos contra una “herriko taberna”, lugar de encuentro de la izquierda abertzale, no demasiado lejos de ser simpatizantes de ETA, grupo terrorista que detrozó la casa en la que estaba viviendo tras un atentado reciente.

Me entra admiración en el primer acontecimiento ver a aquel diputado (Gutiérrez Mellado) que trata de “frenar” a los golpistas, y que ni se inmuta ante los disparos. Me siento impotente al ver la rabia de ese ciudadano harto de los asesinos, que no es sino el claro reflejo de miles de vascos (y no tan vascos) que no entienden cómo alguien puede arrebatarles con las armas la paz.

Las dos son la misma historia: la eterna lucha contra el fascismo. Porque igual de fascista es el Tejero post-franquista que la ETA independentista. Ambas atentan contra la libertad, ambas usan la violencia. Ambas no tienen cabida en el sistema democrático que hemos decidido construir y que tanto trabajo nos ha costado alcanzar.

Así pues, que viva la democracia, la libertad y la paz.

Educación para la Ciudadanía: el porqué de la polémica

20070623elpepivin6ue6

Por fin he arrancado a hacer este post, que le había prometido a Brö y que, por cierto, tenía ganas de hacer.

El tema: Educación para la Ciudadanía, la polémica nueva asignatura impulsada por mi querido ZP en esta legislatura. Punto a punto, os explicaré lo fundamental en torno a EPC.

¿Qué es? Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos es una asignatura que pretende inculcar, dentro de la educación obligatoria, valores básicos de respeto en la sociedad actual. Palabras más técnicas de la Wikipedia, “enseñanza de los valores democráticos y constitucionales”.

¿Cómo surge la idea de EPC? A raíz de una recomendación del Consejo Europeo en 2002, con el fin de “promover una sociedad libre, tolerante y justa y que contribuya, junto con las demás actividades de la Organización, a defender los valores y principios de la libertad, el pluralismo, los derechos humanos y el imperio de la ley, que son los fundamentos de la democracia“.

¿En contra? Alguien que esté mínimamente enterado del tema sabrá que la Iglesia y su séquito de asociaciones (PP, Foro de la Familia, Hazte Oir y otras) están muy pero que muy en contra de la asignatura.

¿Los motivos? Hablando en general, la violación del derecho de los padres de inculcar los valores que consideren oportunos a sus hijos. Es verdad que se enseñan valores con la asignatura, pero son muy básicos: son los derechos humanos fundamentales, los cuales hace falta enseñar a la deteriorada sociedad contemporánea. Y hablando más concretamente, la enseñanza en la escuela de lo que la sociedad (permitidme el palabro) iglesio-centrista no comparte, y lo que denominan adoctrinamiento político del PSOE. Estoy hablando con ello, fundamentalmente (y manda cullons) de las nuevas familias, y de forma más concreta aún, parejas homosexuales como algo tolerable.

¿Tolerable? Sí, tolerable. Porque sé por fuentes propias (a mi ya no me llega EPC) los libros hablan del tema diciendo simplemente “Los homosexuales son gente normal“. Es decir, una base fundamental, e incluso escasa, de (una vez más creo que me invento una palabra) tolerabilidad. Y sin embargo parece ser que el mundo iglesio-centrista cree que es propaganda parte de lo que ellos llaman el lobby homosexual, publicitando el ser gay entre los jóvenes como si fuese el ser o no gay (o lesbiana o bisexual, por supuesto) una decisión.

Otro tema peliagudo: la poca firmeza del temario en los libros y el profesorado. Los libros de EPC tienen numerosas diferencias entre ellos, según la editorial y, evidentemente, su ideología (claro ejemplo). Y los profesores. Por ejemplo, en mi centro, al ser un colegio asturiano (gobierno de izquierdas), concertado, y católico; por lo primero, se está dando ya este año; segundo, están obligados a impartirla, y tercero, la asignatura la imparte un fraile. Siendo sincero, no creo que enseñe todo lo que debería de enseñar sobre el tema. La Iglesia intenta meter mano como puede.

Y aunque el momento crítico haya sido hace unos 2-3 meses, siguen metiendo caña los pesados de Hazte Oir. El otro día compararon los matrimonios homosexuales como de “hombre-mono”.

Pero además de insultando y ofendiendo, tienen otro método legal mucho más pacífico: la objección de conciencia. Sin embargo, el Gobierno ha sido claro: EPC es una asignatura tan obligatoria como Lengua o Matemáticas, y la falta de asistencia a las clases será una falta grave. Aún así la Iglesia sigue diciendo que los centros religiosos que impartan tal asignatura estarán (ojo al dato) contribuyendo al mal. Consecuencias, esta.

¿Mis conclusiones? Es triste que exista Educación para la Ciudadanía, pero es necesaria, mientras que la sociedad no piense con la cabeza, con espíritu libre y crítico.

(Brö, ya cumplí :P)