Las cosas van mal
Lo tengo asumido: creo que voy a pertenecer a la generación que va a tener el honor de presenciar el fin del mundo.
Podría hablar en ese tono irónico que a veces me salta, pero lo que digo es cierto. Sinceramente, demasiadas cosas van mal en este mundo como para que pueda durar mucho más. Lo tenemos más que contaminado, y no solo de polución: “suciedad espiritual”, que he llegado a llamar en ETDLN. Corrupción, ignorancia, pasividad y mucha vagancia están destruyendo gota a gota lo que viene siendo este nuestro precioso hogar.
Aunque tarde o temprano tenía que suceder: es asombroso que -aunque sea a duras penas- se mantenga en pie la complejísima estructura de la Humanidad. Tal vez me esté poniendo demasiado metafísico, pero en ese aspecto (entre tantos otros) sigo siendo un niño: me quedo asombrado y deslumbrado observando que, pese a todo, aquí estamos.
Hemos corrido demasiado, quizá ahí reside el problema, y ahora con esto nos encontramos. Es una bomba de relojería: no sabemos cuándo nos va a estallar. Los mass-media, que dice mi profesor de filosofía, nos confunden continuamente. No hay calentamiento, sí hay calentamiento, tenemos tiempo o hay que actuar ya. Incluso leí ya que es imparable. Un cacao mental de los gordos.
¿Pesimista yo? ¡Qué va! Si va a ser de lo más excitante (esa es la palabra) ver cómo se desmorona el sistema, cómo se vive la tensión en la calle, cómo nuestro maravilloso mundo hedonista de fantasía se queda reducido a cenizas.
Solo espero que no arrastremos con ello a la riqueza de la naturaleza que tan feliz disfrutaba de nuestro planeta hasta que unos monos se pasaron de listos.
Mañana es el día de la paz. Aún no debemos adelantar acontecimientos (aunque tan contradictorio parezca tras este apocalíptico post). Nos queda, por tanto, tratar de ser felices y, como mínimo, ser fieles a nosotros mismos como individuos cuando no lo hemos sabido ser como conjunto. Tal vez sea ahí el único modo del que podamos vivir la paz en estos días que le restan a esta moribunda Humanidad.
(Perdonadme la licencia pesimista que me he tomado…)







