Soy malo, soy malvado, soy...

¡Mojo Jojo!

El blog que parece serio, pero que no lo es

Categoría: Otros

Deportividad

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Raro será que no os hayáis enterado ya del asuntillo Real Madrid-Alcorcón. Para el que ande despistado: es la historia de un equipo de fútbol que muchos llaman “el mejor del mundo” que es terriblemente humillado por un equipo de segunda (B, para ser más precisos).

Y es que muchos de nosotros, los no-futboleros (que no significa necesariamente anti-fútbol) nos alegramos ayer a ver como ese once compuesto de estrellas con muchos ceros en su etiqueta quedaba en ridículo ante un grupo de jugadores con menos medios pero la potencia suficiente como para abofetearlos hasta cuatro veces.

El negocio futbolístico es de una insensatez tremenda. Hemos visto cómo esos fichajes multimillonarios quedan en nada ante un poco de azar y un mucho de savoir faire. No hacen falta cheques para hacer deporte. Mueven masas, cierto. Y montañas de dinero. Pero, sin embargo, ahí están los del Alcorcón CF, celebrando no solo poner en duda al sempiterno líder… sino también a toda la industria del fútbol.

Quizá estoy hablando demasiado de algo que apenas conozco, pero no creo ir desencaminado. Ya hace muchos años me llamaba la atención lo de los fichajes. El Real Madrid (y con él, huelga decirlo, cualquier equipo de ¿primera? línea) tiene a cuatro del lugar del que coge el nombre. Y no son precisamente malos.

Si bien critico ciertos patriotismos estúpidos, apoyar a tu equipo, el de tu ciudad o país, me parece muy sano y, por qué no, bonito. Sin embargo, seguro que es increíble el sentimiento patriótico de los madrileños viendo a neerlandeses, portugueses, brasileños, malíes, polacos y franceses representándoles.

Sensatez: eso es lo que hace falta al deporte televisivo, ese en el que el Rey, aun siendo solo el primus inter pares, discrimina a los demás. En el que el dinero vale más que la deportividad. En el que ganar, sea como sea, es más importante que participar. Sabéis de sobra que esto no es lo mío, pero siempre he dado al deporte el valor que tiene, y no se merece esto.

El fútbol, como cualquier otro, es diversión, es salud, es (para algunos más que para otros) felicidad. Alguna gente, como este buen hombre, o los afortunados jugadores del Alcorcón, creo que lo sabe bien. Sensatez, decía. Una pena que no sea contagiosa.

Yo también quiero un brother

Este tipo de cosas van de un tiempo a esta parte a Sólo Diretes, pero es que me he enamorado. Sí, quiero un brother. Este anuncio es el súmmum. No sé de qué, pero necesitaba utilizar esa palabra. Es tan… enternecedor. Ay. Me ha “llegao”.

No sé, los animalitos me llegan al corazoncito. Siempre se dice que, por ejemplo, los perros pueden llegar a ser más leales que las personas. Lo creo con rotundidad. Las cosas adorables como mi querido brother son un motivo más por el cual tratar de conservar el planeta, y digo esto en el Blog Action Day acerca del cambio climático.

En ese tema no sé muy bien qué pensar, pero yo sigo, por ejemplo, reciclando. Bah, todo sea por hacer que nuestro brother siga creciendo hasta que no quepa ni en un tráiler.

“I’m a PC, and I looove this company”

¿Si regresaramos en el tiempo dos años y trataras de convencerte a ti mismo que en 2009 Palm vendería un nuevo y gran teléfono, que muchas personas estarían emocionadas por el lanzamiento de una nueva versión de Windows y Batman sería la estrella de uno de los mejores juegos del año, lo lograrías? Vivimos en tiempos interesantes.

Ben Kuchera, vía ALT1040

Entre que critico a ZP y lo que viene ahora, vais a pensar que me han cambiado por otro. Pero sí, las cosas están cambiando, y no soy solo yo.

Se acabó criticar por criticar a Microsoft. Se acabó de defender por defender a Apple. Se acabó no pensar en el software libre. La frase de ahí arriba fue compartida por nuestro amigo Eduardo Arcos (que paradójico, ¿no?), y sin duda refleja a la perfección la situación que está viviendo el mundo geek.

Porque ya no todo el mundo ama a la compañía de la manzanita. Esto ya lo he hablado: es injusto criticar a Microsoft tachándolo de cerrado si no se hace con Apple, que impide usar su sistema operativo en otros ordenadores, así como controla de manera insultante las aplicaciones a las que da el visto bueno en su App Store. Y está en su derecho de hacerlo, si así obtiene un producto de calidad, así como creo que Microsoft tiene el derecho de distribuir Windows con Internet Explorer (¡realmente se han ganado el “monopolio”!). Pero el problema, lo criticable, es que ni Apple censurando y limitando las posibilidades de su dispositivo ni Microsoft no actualizando como es debido su navegador hacen favor alguno al usuario.

Pero de lo que quería hablar yo es, una vez más, de Microsoft. Porque me gusta. Tengo instalado ya Windows 7 RTM (que para el que no esté enterado es una versión definitiva) y mi conclusión es que han hecho un buen trabajo. Todo funciona sin problema (ya en la RC1 era así), es agradable, ligero, bastante completo. Práctico, ya no hace falta personalizarlo, porque merece la pena tal cual está: la nueva barra es genial.

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Sí, eso es mi escritorio. Nice, isn't it? :)

Y los de Redmond empiezan a aprender qué es eso del software libre. Aun no pudiendo leer documentos de Word, Wordpad sí que lo hace en formato ODT, que para el que no lo sepa es el excelente formato predeterminado de OpenOffice, la suite ofimática libre (y gratuita). Liberaron unos cuantos miles de lineas de código, y si bien fue en su propio interés, lo cierto es que da a entender que ya saben cómo va lo del opensource.

Huelga decir que, usemos el SO privativo que queramos, siempre tendremos nuestras aplicaciones libres. OpenOffice que decía antes, Firefox, Pidgin, VLC, Ares (¡no olvidemos que lo es!), Lightscreen y 7-zip son grandes aplicaciones que han suplantado en su totalidad a sus homólogas privativas, al menos en mi PC. Como bien sabéis, he tonteado en muchas ocasiones con Linux, pero como también comenté no me convence aún lo suficiente: es todavía demasiado complicado si quieres que todo funcione, y además mi dependencia del iPod me lo impide. Pero me siento cómodo tal como estoy, y como yo tanta otra gente que ha encontrado el equilibrio entre software libre y Windows.

En definitiva, el fanboy-ismo es un fenómeno en decadencia. Todas las compañías, incluyendo a Google (metiéndose en el mundo de los sistemas operativos y de los terminales móviles) y también a las de software libre (como Canonical, que ya tiene un grupo de diseño), están preocupándose cada vez más por crear un producto competitivo. Y el resultado es, de hecho, satisfactorio. Chrome apareció de la nada y no cabe duda de que le gusta a la gente; Zune, por ejemplo, es un reproductor que, pese a sus resbalones, tiene unas características envidiables; Linux avanza mucho en facilidad de uso (aunque aún no sea suficiente), y, eso sí que hay que admitirlo, si hablamos de Apple hablamos de calidad.

Nah, Microsoft ya no es el coco. Bing no está mal, Windows Live Essentials está trabajado, Windows 7 ya os comenté, y por si esto fuera poco, encima está dejando el monopolio. El software libre se hace su hueco, Apple abarata o al menos crece. Más donde escoger, todo criticable pero todo con un mínimo de calidad. Estos son los nuevos tiempos en el mercado tecnológico.

Que viva lo sobrio

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Pululando por el Facebook me encontré con un link a una interesante entrevista de El Mundo al diseñador de moda Adolfo Domínguez. Pensé que merecería la pena, y no defraudó. Le consideran un empresario culto y responsable, y ciertamente, tras leer sus palabras, no parece lo contrario. Sin embargo no me dedicaré a analizar sus palabras de crítica a la política del Gobierno -lo cual no quita que sean de gran valor-, sino que me limitaré a hablar de un punto de vista que me ha llamado la atención. Sobre cómo cambiar del mundo a través de la sobriedad.

Llevo ya incluso años dándole vueltas a esto de llevar una vida sobria, con lo mínimo. No se trata de vivir mal, sino con lo estrictamente necesario. Domínguez comenta que la diversión más barata y más sostenible es leer. Básicamente lo único que yo necesitaría es un ordenador con internet y un ebook. Porque francamente, ¿qué más haría falta?

Yo ya lo tengo decidido: el día en el que independice no tendré televisión en el salón, o a lo sumo sólo para películas. ¿Quién necesita DVDs? ¿O para qué usar folios en blanco para apuntes cuando los que están usados ya por una cara son incluso más prácticos? Hay infinidad de modos de ahorrar, verbo que en cierto modo es sinónimo de llevar una vida sobria.

Dice también este hombre que la gente culta y que ha recibido una buena educación es menos materialista y más sostenible, pues a los ignorantes les cuesta mucho divertirse. Es un casi simpático punto de vista, pero razón no le falta. Quizá me haga a mí falta ya un poco de eso, de educación en la sobriedad. Incluso tuve hace poco una interesante conversación sobre comer bien, lo necesario y, por ende, no en exceso, y sigue siendo más de lo mismo.

Y si ayuda a mejorar la economía, a aumentar la sostenibilidad y dar una inyección de seguridad a nuestras vidas, bienvenida sea. Que viva la sobriedad, pues.