El futuro que no veremos
Reconozcámoslo: a todos nos gusta fantasear con el futuro, bien sea el inmediato, el que afectará a nuestras vidas, bien el remoto, que como mucho podremos imaginar y lamentarnos de que no nos vaya a tocar vivir.
Bah, en el fondo a la gran mayoría de los bloggers nos atrae la ciencia ficción: la única fantasía que se ha hecho realidad en repetidas ocasiones. Ayer publicaron en Microsiervos (parece que fue ese mismo ayer cuando empecé a hacerles referencia) de la inteligencia artificial. Pero podía haber sido de búsqueda de vida extraterrestre, de viajes a millones de años luz o de extrañas tecnologías. Da igual: el hecho es que bien la imaginación de grandes escritores, bien la realidad, nos enseña qué es lo que viene.
Por el momento vamos viendo cómo aparecen inventos peculiares -pantallas transparentes o flexibles, baterías de papel, ropa inteligente, bacterias artificiales, sintetización- a la par que grandes descubrimientos en el campo de la ciencia, que no hacen sino demostrarnos que, efectivamente, nuestras vidas podrán cambiar de un modo extraordinario.
Pero yo no voy a eso, que posiblemente podremos ver en todos lados antes de que muramos todos: me interesa más lo que precisamente no se hará realidad hasta dentro de bastante, en principio. Y sí, la IA y la exploración del Universo es lo más importante de todo ello.
¿Habrá vida más allá? Estuve pensando en esto de Genciencia acerca del infinito, y lo cierto es que, por primera vez, tengo mis dudas (aunque lo creo francamente muy posible). ¿Superseres humanos con altamente desarrolladas capacidades físicas e intelectivas? Si no se acaba el mundo antes, va a ser que sí. Siendo honestos, asusta ver todo lo que se acerca.
Y es que (si habéis leído El Templo de los Nenúfares, que en cierto modo es mi Biblia, lo sabréis) mi opinión es que el humano llegará algún día a dominarlo todo, a hacerlo todo y lo que es más importante: a saberlo todo. Soy consciente de que, en principio, es algo imposible, pero eso es precisamente lo que podría considerar mi religión. Porque es la esperanza absoluta, de que todas las opciones pueden hacerse realidad. Y es ciega.
Ya que estamos, os sugeriría que os leyérais ETDLN, porque creo que lo mejor del libro está en todo lo que se relaciona con esto.





