Parece de chiste que, con la que está cayendo y según dice El País e informa también ABC -por mostrar otra cara-, monsieur Wert se haya decidido a atacar Educación para la Ciudadanía, esa polémica asignatura que ya hace cuatro años y medio (!) un servidor analizaba como podía en este blog que ustedes leen.

Ya por aquel entonces concluía con una premisa: EpC era una asignatura tristemente necesaria. No sé si esto sigue siendo así, porque quizá la sociedad española, en estos poquitos años, haya superado algunos temas que en ella se trata, que esté por encima de la dudosa catadura moral de este gobierno.

Me duele leer este comunicado (vía) que el día 11 de este mismo mes aprobó el Consejo de Ministros, que incluye al mismo Wert, con motivo del Día Internacional contra la Homofobia y la Transfobia. Es de un cinismo y de una hipocresía excesiva. Del mismo partido del recurso en el Constitucional del matrimonio homosexual y de esto.

A mí, cuando era pequeño, nadie me dijo que eso de la homosexualidad no era nada malo. Ni mis padres, ni mis familiares, ni mis profesores -con una honrosa excepción, eso sí-. A todos  nos deberían haber enseñado eso, porque es una realidad visible para los heterosexuales, y verdaderamente condicionante, evidentemente, para la vida de quienes descubren que se sienten atraídos por personas de su mismo sexo.

Una vergüenza que se descuelgue esa parte del temario por “controvertida” mientras se introduce el tema de la propiedad intelectual, o ese mismo hombre defiende el toreo. Una vergüenza que se acusara a EpC v1.0 de adoctrinadora si después se hace esto -igual que TVE era y quizá siga siendo criticada por quienes tienen las actuales Telemadrid y Canal 9 en su historial. Y todo por presiones de la derecha más rancia y estrecha de miras, anclada en tiempos en que vivían mejor. Es obsceno.

Cómo me gustaría decir que el PP está a la altura de las circunstancias, que con la debacle nacional del PSOE está aprovechando esta oportunidad única para ganarse a la sociedad española, porque en estos tiempos es lo que necesitamos. Craso error. Aún están a tiempo de echarse atrás, eso sí, pero en este país más vale pensar mal.