Seré breve. Estoy harto de tanta palabrería sobre los mal llamados “nativos digitales”. He visto amigos y compañeros de universidad -de periodismo, que manda narices- ahogarse en un vaso de agua, mientras, por ejemplo pero no exclusivamente, mis padres aprenden ellos solos a partir del par de cosas que les he enseñado. Además de ese acervo que mi generación no podrá igualar, se defienden con una dignidad que en ellos es meritoria, y cuya falta en nuestro caso es vergonzosa. Y todo eso sin contar las diferencias entre la actitud de unos y otros. Queda dicho.