• Finalmente, y tal y como parecía, ha calado la idea de #consensodeminimos en las acampadas. Ayer la secundó #acampadasol, y por supuesto le han seguido muchas más, como la otra que a mí me interesa -#acampadaoviedo-. Hay que entender que el interés mediático se fijó tanto en las acampadas como en las manifestaciones, y si bien en las acampadas puede haber más ideas en común, lo que une a los manifestantes son esos cuatro propósitos: reforma de ley electoral, no a la corrupción, separación de poderes y mecanismos de control ciudadano.

  • Lo de Barcelona ha sido desmedido. La policía -o los Mossos, o la guardia urbana, quienquiera que haya sido- ha demostrado que en este país hace falta más democracia. Los golpes a quien ya se retiraba, las patadas, esa agresividad desmedida con quienes no han demostrado sino una actitud pacífica quitan toda justificación a las autoridades y refuerzan el movimiento -efecto Streisand-. Tan solo un par de horas después del desalojo, Plaça de Catalunya está llena de gente otra vez. Las cosas no se hacen así.
  • ¿Y qué hacer con Sol? La madre de todas las acampadas ya está en el punto de mira de la presidenta, por lo que hay que decidir. Se está hablando de convocar una manifestación cada mes: me parece buena idea, la continuidad es un factor crucial para demostrar que esto es serio, que es algo que apoyamos de verdad. No me gustan las asambleas en los barrios, porque descentralizan la concentración que tanto ha costado conseguir -oxímoron al canto-, pero por lo menos se descongestiona Sol sin que el espíritu muera.

Sea como sea, esto ha de seguir, al menos mientras nuestro sistema siga demostrándonos día a día que no es el que nos merecemos.

Y de regalo, unos cartelicos. Genial iniciativa.