- Tengo sueño, porque ayer estuve hasta tarde controlando que cierta cosa saliera bien. Sí, estoy, después de mucho tiempo, en un nuevo proyecto. Es un blog colectivo, y se llama Literaes. Nace con el respaldo de la comunidad HarryLatino y un genial equipo del que es un honor y un gran compromiso formar parte. Obviamente, hablaremos de literatura. Yo, haré una columnita los domingos. A ver si os gusta.
- A las tres y pico, con el tiempo contado, volví a pedir consejo a mis followers. Muy diligentes, me recomendásteis libros verdaderamente interesantes. Muchas gracias a todos.
- Fui al centro de Oviedo, como siempre, a mirar los puestos en la calle. En Cervantes compré un libro que cierto periodista sugirió: Los cínicos no sirven para este oficio. También compraría allí El juego de Ender, que tiene realmente buena pinta; y, por probar, Los renglones torcidos de Dios, esta vez en Ojanguren (estas dos últimas fueron recomendaciones de @Zopokx, así que muchas gracias para él especialmente). Encantadoramente baratos, y más con el 10% de descuento.
- Pero claro: para mí comprar libros significa obtener… ¡nuevos marcapáginas! Alguno sabrá ya que -oh, Juan, eres un friki- los colecciono. Pues bien: fue decirlo en Ojanguren como quien no quiere la cosa y sacarme una caja llena de ellos. Muy amables, por supuesto; me conformé con tres, muy bonitos.
- Y, si bien este año no hubo flor, sí que hubo regalo: una lámpara de lectura. No le daré mucho uso, me temo, pero es divertida.
Me encanta el Día del Libro, ya lo sabéis (¡van cuatro ya!). Disfrutad lo poco que queda, y disfrutad también de los libros que hayáis comprado.
Podéis ver mis adquisiciones, por supuesto, en mi estantería de aNobii :).

