Hoy ha vuelto a pasar. El verano no empieza cuando lo dice El Corte Inglés (como ocurre con Navidad o la primavera, que en realidad no existe), sino cuando se puede ir por la calle en camiseta de manga corta. Esto ha sido, es y será así.

¿21 de junio? Uf, queda muy lejos. No tendremos vacaciones aún, pero los días ya se alargan. Los bichos campan a sus anchas. Azul, verde, rojo, amarillo. Huele bien. El ambiente se relaja, presta ir por la calle. Bermudas en breves, y con ellas vendrán los días de playa, de piscina y de prao; los viajes, la no-rutina, dormir las mañanas y disfrutar.

Lo recuerdo. Recuerdo cuando el invierno era mi estación favorita, quizá por aquello de ser un chico casero. Pero hoy solo puedo llegar a casa con una sonrisa en los labios. Me encanta ver cómo cambia la cara de la gente con este buen tiempo. Bendito sea.

Y de banda sonora, (Facto) Delafé y las Flores Azules.

Sí, transformar la primavera en verano a falta de dos meses se llama optimismo. Y disculpadme que todos los años hable de esto.