Chica lista, chica tonta
Os pongo en situación: Belén Esteban. Parece un delito que dedique este último post del año (a excepción del riguroso-último-post-de-resumen) a esta ciudadana salida de la prensa de las vísceras, conocida popularmente como prensa rosa, pero resulta que tiene chicha el asunto, sí.
Este año ha sido movidito. La Belén se ha cambiado de programa, ha tenido problemas legales por su hija, ha dicho aquello de yo por mi hija MA-TO y, además se ha operado. Es curioso, pero todo este no parar le ha llevado a la boca de una muy gran parte de los españoles, y es que hasta los telediarios se han hecho eco de, si no una, otra noticia relacionada con ella.
A mí la Esteban me cae bien y me da pena. Me cae bien porque me hace gracia, me da pena porque debe de estar sufriendo como una perra. Muchos dicen -o mejor, decimos- que la chavala es lista, y es que, además de esas operaciones de estética gratuitas, que las malas lenguas justifican como modo de ocultar el deterioro causado por sus adicciones, debe de estar cobrando lo indecible por exclusivas y demás basura. No olvidemos que Telecinco tiene una deliciosa tendencia a financiar a aquellos cuya vida es despreciable, teniendo en último grado a mismísimos delincuentes.
Pero no, el dinero no lo es todo, ya lo sabemos. No quiero saber cómo se sentirá esa mujer, pero yo sí sé cómo me sentiría siendo objeto de oscuros debates entre marujonas -y marujones- por todo el país, los cuales me juzgan sin conocerme más que de ver angustiosos programas en la caja gilipollas tonta. Sabiendo que hago daño a mi hija, que la gente seria me desprecia, que me estoy lucrando a costa de la estupidez de una sociedad pueblerina en el peor de los sentidos, que tiene una vida tan aburrida que necesita meterse en de los demás, lo cual pasa por la mía propia.
En fin, sufriría. Y estoy convencido de que, por mucha fama -que no prestigio- que tenga y muchos millones en sus arcas que haya acumulado, lo está pasando mal. Allá ella. Como dice mi madre, que se deje de tanto matar y que se comporte como Dios manda.

Vaya pintes.


