So this is Christmas. Otra vez, no podía ser de otro modo, ha llegado la Navidad, esa orgía consumista y festiva de carácter anual que divide a la sociedad entre los nostálgicos que la disfrutan y los nostálgicos que no.
Este año, mis Navidades son especiales, pues son las últimas en las que yo no seré huésped en mi propia casa. Siempre me ha encantado la Navidad, y, aun estando ya en Nochebuena, voy a poner el árbol, porque me da la gana. ¿Regalos? Pocos: no tengo queja, que me acabo de comprar un portátil. Y además, la Navidad -sí, señoras y señores- es más que eso. Pero me encargaré de que no sea tan sobria.
No comprendo a la gente que habla de solo es una maldita fiesta capitalista, de que es religión, de que blablabla. No sé qué les habrá pasado, pero por lo menos para mí la Navidad perdió su sentido religioso hace mucho tiempo. Es un momento de recuerdo, y afortunadamente tengo cosas buenas que traer a la memoria. Siempre he sido muy autocompasivo, y es por eso que me gusta la melancolía. Y por extensión, eso es el motivo por el cual me siguen gustando estas fiestas con cada vez menos adeptos.
No me queda mucho para empezar una nueva vida, y por eso en esta ocasión más que nunca quiero disfrutar la que aún tengo.
Nada más. Por enésima vez, que tengáis unas felices fiestas.
Primer día de abstinencia twitteril, por cierto. Lo llevo con bastante dignidad.

