Ya hace tiempo me percaté de lo extraño de este concepto. Había oído que Garzón (quién sino) juzgaba nosequé atentados contra los derechos humanos en China, y me pregunté: ¿pero con qué derecho? (y nunca mejor dicho).
Hoy se acaba de aprobar por mayoría absoluta (únicos votos en contra de IU y abstención de BNG) una reforma que limita la aplicación de la justicia universal a casos externos que tengan alguna relación con España. Cuando leí en su momento aquello, curiosamente, y tras una breve reflexión, había llegado a esa conclusión. Porque juzgar la justicia de otros países no es justo (juis!), es casi una falta de respeto.
Cuando EEUU criticó a España por sus leyes de protección de la propiedad intelectual, en Microsiervos dijeron que era una falta de respeto que otro país nos inste a modificar nuestro código. Con esto pienso lo mismo, y me viene a la cabeza otra reflexión, cuando defendía a capa y espada la libertad de expresión y de pensamiento, aun cuando lo que se dice y lo que se piensa es de forma sobradamente demostrada estúpido. Podemos decir, podemos señalar, podemos debatir malas acciones llevadas a cabo en otros lugares, pero no imponer justicia desde aquí abajo, a mismo nivel que cualquier otro país.
Otro tema es que haya tribunales internacionales, con representación de cada país mundial, donde, ahora sí, la mayoría (que no es sino democracia) puede aplicar el castigo pertinente. Así pues, y aunque duela, comparto lo que ha opinado hoy casi la totalidad del hemiciclo del Congreso.
