Locus amoenus
escrito por un tal Juan Ángel

El mundo está lleno de locus amoenus, pero muchos no sabemos aprovecharlos.
Si bien no me canso de decir que soy de la muy noble, muy leal, benemérita, limpia y no menos elegante Ciudad de Oviedo, también llevo con orgullo alegría mi condición de asturiano. Echándole un vistazo a uno de los blogs de mi ya buena amiga Marina me doy cuenta de que mi querida comunidad está llena de esos lugares.
Yo soy de esos bichos raros que nunca ha tenido el pueblo al que ir todos los veranos. Tan solo fui una vez a la preciosa aldea en la que se crió mi madre, y francamente, añoro mucho la increíble sensación de estar en el campo. Tranquilidad, naturaleza, silencio. Para tirarse en un prao, sacar el libro y, si no buena música, escuchar la melodía del campo, la cual nada tiene que envidiar a la otra. ¿Otras modalidades? Playa, o el monte urbano (léase Purificación Tomás en Oviedo).
El mundanal ruido puede ser agotador en ocasiones, y de vez en cuando me trae a la memoria otro de mis sueños: disponer de una bonita casita perdida por los montes de Asturias, donde salir y tumbarme sobre la hierba. Mi propio locus amoenus. Dormir bajo la luz de las estrellas (¿quizá al lado de alguien?), escuchar el murmullo de una fuente cercana, sentarse a reflexionar… ¿No es acaso extraordinario?



Comentarios
Yo siempre he tenido claro que cuando tenga casa propia será en un lugar algo apartado de la ciudad. Sin humos de coches, sin ruidos molestos, sin vecinos pesados y cotillas…
PD: Te compadezco, yo tampoco tengo pueblo xD
Locus amoenus…
El mundo está lleno de locus amoenus, pero muchos no sabemos aprovecharlos. El mundanal ruido puede ser agotador en ocasiones, y de vez en cuando me trae a la memoria otro de mis sueños: disponer de una bonita casita perdida por los montes de Asturia…
Yo que nací (y crecí unos cuantos de años) en un pueblo de esos que no llegan a los mil habitantes… te digo que a la larga te aburres como una ostra. Por no haber, no hay ni una mísera papelería donde comprar un paquete de folios, un lapiz y un sacapuntas.
También es verdad que las grandes ciudades son un coñazo verbenero. Al final, el punto medio está en los lugares ni muy grandes ni muy pequeños.
Los “pueblos” de entre 30 y 50 mil habitantes son mis favoritos, diría yo. Ni muy tranquilos, ni muy ajetreados. Y no tienen todo lo que las grandes ciudades… pero tienen todo lo indispensable.
Y que conste que este fin de semana he estado de “excursión” en mi pueblo natal. Visitando a la familia, y fotografiando toda la zona con un amigo.
Pero bueno, ¡cada uno que admire lo que quiera!
Creo que tenemos la suerte, al menos desde mi punto de vista, de vivir en una ciudad pequeña (noble y leal) como es Oviedo.
Permite evadirse del bullicio diario sin la necesidad de irse muy lejos. Además contamos con la suerte de vivir en un “Paraíso Natural” :D
@StBarry: ¡Pero para vivir la ciudad! ¿Qué sería de mí lejos de todo? ¿Dónde comprar mis chorradas (y no-chorradas)?
@Juan José: Ya sé que pa vivir debe de ser un muermo, pero para ir ese fin de semana y desconectar, dime tú, ¿hay algo mejor? Además, ¿mil habitantes? El mío no llega a veinte.
@Gatit: Qué sería de nosotros sin Asturias ni Oviedo, ¿eh?
Has logrado que incluya el botón indicando territorio de preferencia :-)
Sí que hay lugares verdes preciosos y no tan lejos … salir de la ciudad un rato inspira (hay muchas excursiones pendientes en la “wish list”).
Aprender a habitarla-aprovecharla mejor, aún con los humos -que esperamos algún día vayan a menos- es un tema pendiente… en ello estamos ;-)
Lo mejor de todo, la verdad es tener tu locus amoenus particular. Yo tengo la suerte, y no soy de Asturias, de tenerlo personalmente. Mi locus amoenus es mi tierra, mi casita en plena montaña, donde se respira la paz y la tranquilidad deseada por todo ser humano. Sí, mi sitio preferido de fines de semana…
Una vez más, ¡qué suerte vivir en Asturias! :D Y Otis, uno de mis sueños es tener una casita en la montaña para un retiro semanal… Qué alegría solo de pensarlo.