spain

La verdad es que hoy iba a hablaros de que, pese a lo eso que soy con los nacionalismos de cualquier tipo, estoy contento de ser español.

Me gusta nuestra cultura, definitivamente. España es un lugar con multitud de excepcionales lugares, donde tenemos una riquísima lengua y grandes autores, artistas, deportistas, personajes en general. Permitidme que caiga en los tópicos: somos cotillas y criticones, alguno nos llamará pícaros, pero también bastante salaos y con bastantes ganas de pasárnoslo bien.

Y una Historia excepcional. A cada paso que das te encuentras con algo histórico; yacimientos prehistóricos, íberos, romanos, visigodos, Castilla, el Imperio Español, la transición. Siempre digo que no me siento orgulloso de ser español porque no es algo que me haya ganado, pero sí que estoy feliz por ello.

Esto era lo que iba a escribir, y de hecho he escrito porque creo en ello. Sin embargo, casualidades de la vida, hoy José A. Pérez (Mi mesa cojea) ha escrito una columna que desgraciadamente es muy acertada. ¿Por dónde van los tiros? Pues más o menos por aquello de criticones. Atacamos a todo, nos saltamos a la torera el sentido al común, bajo el sensacionalismo y la mordaz e infundamentada crítica, dejándonos llevar además por cosas superficiales. No dejamos títere con cabeza. Suscribo todo lo que este tal Pérez dice, exceptuando esa desafortunada semi-justificación de los partidos afines a la ideología etarra.

Vale, sí, somos un poco desastres. Un país de charanga y pandereta, que diría Machado. Pero somos nosotros, somos así de especiales.