No hace mucho, Telecinco hizo un amago de apartar de su programación parte de sus contenidos bazofia (es decir, del corazón), eliminando de su parrilla sus dos programas de cotilleo estrella: Dolce Vita (Salsa Rosa) y, especialmente, el temido Tomate.
Fueron sustituidos con un wannabe-España Directo llamado Está Pasando (prefería el Tomate, no digo más) y un magazine semanal llamado La Noria.
¿Cómo fue presentado? Pues más de lo mismo: programa serio de reportajes, entrevistas y debates interesantes. El tiempo nos ha demostrado que si bien no es como Está Pasando, es otro pedazo de televisión semi-basura.
Si queremos sacarle provecho, será mejor descartar la parte Gran Hermano/Realities-Cotilleo. Porque, y aunque pretendían desligarse del tema, siguen teniendo contenido de ese tipo. Quedémonos entonces con la parte “interesante”: las escasas entrevistas que merecen la pena (que parecen ser simplemente aquellas de colaboradores de la cadena, que se hacen con un mínimo de respeto y sin demasiado sensacionalismo) y los debates.
Los debates son, en una palabra, desquiciantes. Un maldito gallinero de gente que parece ser buenos periodistas, donde se falta al respeto, se insulta directamente, no se deja hablar (o se hace al mismo tiempo) y donde se cae en la demagogia con una facilidad pasmosa. Francamente: he visto debates en mi clase infinitamente más respetuosos que los que se ven ahí. Y sin embargo, si eres capaz de resistir ciertas dosis de sufrimiento, pueden llegar a defender buenas posturas que en verdad son constructivas, y, aunque no lo sean, te das cuenta de cómo pueden ser estúpidamente mal expresivos.
Ayer hicieron una entrevista de la que os dije antes: a una de sus colaboradoras, María Antonia Iglesias, que acaba de sacar un bastante polémico libro sobre Euskadi que no viene a cuento. Contra todo pronóstico, uno de sus entrevistadores fue una enemiga en la mesa de debate, y reconoció el trabajo que había llevado a cabo en el libro. Lo mismo hizo la propia entrevistada diciendo en público que estaba arrepentida de este bochornoso espectáculo que dio junto a Miguel Ángel Rodríguez, exportavoz del Gobierno de Aznar, sin duda el más odioso de todos los colaboradores:
Solo ayer pude ver que en realidad esas hienas que se sientan todos los sábados en ese plató tienen un mínimo de sentido común y de ética humana, aunque sea fuera de las cámaras y pese a que de la periodística muestren tan poca.
Es una pena, porque si algo se salva de la quema son los temas del debate, siempre de candente actualidad y de interés innegable: el debate con Soraya Sáenz de Santamaría y sus fotos en portada de El Mundo fue uno de los últimos, y he de reconocer que estuvo interesante.
Así pues, termino recomendándoos ver el programa desde un punto de vista crítico, con paciencia y buen ánimo, porque siempre, reitero, es constructivo, aunque no lo parezca en un principio.
