Las cosas no van (tan) mal
Cierto, ayer estaba pesimista y exagerado. Y sí, éste es un premeditado post de autocorrección.
La sociedad está mal, el sistema económico está mal, el mundo y la naturaleza están mal. Pero hay un elemento capaz de solucionar esta situación: precisamente lo que obvié ayer, el optimismo real.
Hemos visto que Obama ha llegado al poder: como mínimo es la evidente muestra de que hay un cambio de mentalidad. La gente quiere cambio. Vamos en coche sin frenos hacia el abismo, y solo otro coche que nos empuje hacia otro lado nos evitará caer. Traduzco, y expreso la conclusión que tan extendida está ya: necesitamos un cambio real e inmediato de nuestro estilo de vida (metafóricamente hablando, un buen ostión). Necesitamos renunciar a cosas, esforzarnos por mejorar de verdad esta situación, y eso pasa por la colaboración de todos los frentes, los ciudadanos y aquellos con poder de decidir sobre ellos.
Así pues, mientras los de arriba deciden reducir emisiones en cantidades industriales, los de abajo debemos seguir tirando el envase del yogur a reciclar. Todos necesitamos poner de nuestra parte, todos necesitamos no tirar la toalla, todos necesitamos esperanza y fuerzas. Todos necesitamos saber que podemos salir de esto.
Pero todos. Porque lo más probable es que si uno falla, caigamos todos. Por nuestro bien, mejor alejarnos del abismo.




Comentarios
Me parece a mi que el mayor cambio va a ser comprar cosas aún más baratas, reducir los costes en todo, y apretarle aún más la soga en el cuello a los productores y a todas las personas que tienen que vivir del comercio.
La crisis actual tiene una base financiera, y dado que la tendencia a restringir el crédito aún no se ha invertido, la sociedad dependiente (adicta) del crédito, va a seguir sufriendo y sufriendo.
Hay que buscar una forma alternativa de conseguir financiar la economía actual, además de pagar los excesos anteriores (esos créditos multimillonarios que la mayoría de los negocios de un tamaño mediano y grande necesitan), que no implique apretarle más y más las tuercas a los menos favorecidos.
A ver cómo salimos de esta. Pero vamos, que tampoco hay que escandalizarse por no poder comprarse una videoconsola todos los reyes, y tener que comprarse un coche un poco más “utilitario”.
En peor situación están otras personas en muchos otros paises… y aún así son capaces de disfrutar de la vida. Un poco más de moderación, y a aguantar el chaparrón. ;-)
Empiezo por el final: en efecto, otros son felices con menos. Esa es una lección fundamental para darnos cuenta de que en realidad apretarse el cinturón no cuesta tanto como parece. Debemos renunciar a algunos caprichos, y atarnos lo menos posible a temas de préstamos, como muy bien dices. Así pues, fuerza de voluntad.