Cierto, ayer estaba pesimista y exagerado. Y sí, éste es un premeditado post de autocorrección.
La sociedad está mal, el sistema económico está mal, el mundo y la naturaleza están mal. Pero hay un elemento capaz de solucionar esta situación: precisamente lo que obvié ayer, el optimismo real.
Hemos visto que Obama ha llegado al poder: como mínimo es la evidente muestra de que hay un cambio de mentalidad. La gente quiere cambio. Vamos en coche sin frenos hacia el abismo, y solo otro coche que nos empuje hacia otro lado nos evitará caer. Traduzco, y expreso la conclusión que tan extendida está ya: necesitamos un cambio real e inmediato de nuestro estilo de vida (metafóricamente hablando, un buen ostión). Necesitamos renunciar a cosas, esforzarnos por mejorar de verdad esta situación, y eso pasa por la colaboración de todos los frentes, los ciudadanos y aquellos con poder de decidir sobre ellos.
Así pues, mientras los de arriba deciden reducir emisiones en cantidades industriales, los de abajo debemos seguir tirando el envase del yogur a reciclar. Todos necesitamos poner de nuestra parte, todos necesitamos no tirar la toalla, todos necesitamos esperanza y fuerzas. Todos necesitamos saber que podemos salir de esto.
Pero todos. Porque lo más probable es que si uno falla, caigamos todos. Por nuestro bien, mejor alejarnos del abismo.

