nimbus_2000_draw

Me extrañaría mucho que a estas alturas aún no supiérais que soy fiel fan de Harry Potter. Desde poco antes de que saliese la primera película, he ido leyendo con avidez todos los libros, en tiempos de 36 horas de máximo desde que salieron (y el último, los Cuentos de Beedle el Bardo). Sí: soy un frikifan pottérico.

Y si digo que quiero una Nimbus 2000, no lo digo en broma. A los actores de HP siempre les preguntan qué objeto mágico querrían tener. En su mayoría dicen la capa de invisibilidad (comprensible, claro), pero yo también lo tengo muy claro: sería una escoba. Y no una escoba cualquiera. ¿Barredoras? ¿Saetas de fuego? No: yo quiero la genuina, la auténtica Nimbus 2000.

Un medio de transporte ideal: lejos de atascos, te lleva allá donde quieras. Práctico, mucho más manejable que un helicóptero, claro. Sentir el aire rozar tu cara, coger velocidad, subir, bajar y, por supuesto, jugar a quidditch, un deporte que me ha enamorado. Qué maravilla. Señorita McGonagall: cómpreme una rait nao.

(¡Qué! Se portaron bien, ¡a que sí!)