
Es un poco raro, bizarro incluso. Pero hoy, sin tomarlo ni beberlo, he tenido uno de los sueños más largos, angustiosos y absurdos de mi vida. Y era con ETA.
No hizo falta ver ningún atentado, no hizo falta ver asesinatos. Lo pasé realmente mal. No voy a relatarlo porque no tengo ganas. Es absurdo pero complejo a la vez, era realista, y yo me lo creí. Encima había gente conocida (y una persona de las cuales me daba miedo).
No sé por qué, pero creo haber encontrado el sentimiento de algunos vascos que viven en zonas delicadas y que no están de acuerdo con los terroristas. Un miedo a no poder escapar. Y es que me habían atrapado, y me escapé y sentía que tenía miedo, porque la cárcel seguía más allá de las celdas.
Tal vez no me entendáis, pero me desperté con una angustia tremenda. Si os lo explicase más, os haría hasta gracia, pero supongo que ya sabréis que ante los sueños, aunque parezcan simples y sin chicha, puedes reaccionar de manera desmedida. Y posiblemente este haya sido el caso.
O no. Ya solo sé que no queda ni una gota de compasión en mi corazón para esos desagradables seres.
