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Qué palabra tan bonita para algo tan feo. En estos tiempos que corren sorprende que un concepto como este aún tenga significado en tantísimos aspectos de nuestra vida cotidiana.

Pongo la tele, y veo un anuncio que promociona una juego para la DS bajo el lema “Todos jugamos”. Y sin embargo… la totalidad de los productos de la gama son destinados para las niñas. Imagina ser mamá, diseñadora de moda o cocinera. Mientras hay debate sobre miembros y miembras, las compañías jugueteras están fomentando los estereotipos sexistas. La niña debe hacer cosas cursis, y el niño debe ser rudo y agresivo.

La publicidad para mayores también lo es. En bastante número de productos de limpieza, el hombre es el individuo torpe que pretende limpiar bajo la mirada de la fémina que sabe limpiar. Cuando no, los hombres no aparecen.

Y estereotipos como esos sabemos que los hay por todas partes. ¿Acaso alguien desconoce la ecuación musulmán=terrorista? Yo, desde luego, la he oído más veces de las que me gustaría. Por desgracia, me quedan demasiadas en el tintero.

Ya va siendo hora, en pleno siglo XXI, que dejemos semejantes estereotipos, prejuicios injustificados y demás mierda que, sin embargo, la televisión está mostrando a los más pequeños. Dejemos que un niño juegue con las muñecas de su amiga sin que sus compañeros le llamen maricón. Impidamos que un niño con algún kilo de más, o una chiquilla negra sean discriminados. Dejad de inculcar a los niños las estupideces de adulto que a vosotros os enseñaron, y que, por culpa de ellas, la siguiente generación no avanzará hacia el respeto, sino a la discordia.

Porque sí, no creáis que esta nueva generación a la que pertenezco es lo tolerante que debería ser como de las primeras generaciones de este nuevo milenio, no. Esos aspectos retrógrados, esa discriminación injustificada, todo aquello que se piensa ahora en secreto por ser políticamente incorrecto sigue existiendo. Podria dar ejemplos tremendamente amargos -os lo aseguro-, pero prefiero no hacerlo.

Aún a sabiendas de que esto no sirve de nada, tengo la ilusión de que algún día los padres y la sociedad dejen de meter en la cabeza de tan tiernos individuos que el Action Man da unas ostias de la leche, como buen macho.