Inventamos la fregona, el chupa chups y la siesta. Pero también ese macabro “garrote vil”. Sin duda algo de lo que no sentirse orgulloso. Así que ahí va una pequeña lección de historia.
El garrote vil fue usado desde el siglo XVI hasta el año 1974, y era en un principio la ejecución a garrotazo limpio, bien en la cabeza o en la nuca. Creí que el calificativo “vil” era debido a la vileza de los ejecutores y el sufrimiento que causaba. Sin embargo se debe a que esta pena se le aplicaba al pueblo, los villanos -que pese a la connotación evidentemente negativa que tiene, viene de “villa”-. De hecho los noble tenían una manera más digna de morir ejecutados… Ser decapitados con una espada.
Más tarde este fabuloso invento se perfeccionó convirtiéndose en, según palabras de la Wikipedia, “un collar de hierro que, por medio de un tornillo, retrocedía produciendo la muerte al acusado por la dislocación de la apófisis de la vértebra axis sobre el atlas en la columna cervical, es decir se le rompe el cuello a la víctima”. Casi nada. Se le aplasta la tráquea.
Pero aún podría ser más cruenta la cosa: “la variante denominada catalana incluía un punzón de hierro que penetraba por la parte posterior destruyendo las vértebras cervicales del condenado”. Sin palabras.
Aún así el rey Fernando 1828 abole la ejecución en la horca, debido al mayor sufrimiento y agonía que sufría el pobre condenado. Es entonces cuando todos, nobles o no, serían ejecutados mediante el garrote. Eso sí, haciendo una diferencia.
En garrote ordinario los reos pertenecientes al estado llano, en garrote vil los castigados por delitos infamantes y en garrote noble los hijodalgo.
La única diferencia, el modo de llevarlos al patíbulo. Los nobles, a caballo ensillado; los “ordinarios”, en mula o caballo, y los”villanos”, en burro… o a rastras.
Curiosa anotación: “La ejecución se anunciaba con unos tambores con el parche flojo, no tirante, que se llamaban “cajas destempladas”, de donde ha quedado la expresión.” Hasta en el refranero popular ha quedado reflejada semejante barbaridad.
Pero ojo, no creáis que es cosa del pasado: hasta 1974 no desapareció. El día 2 de marzo de ese año -ya consumiéndose la dictadura de Franco- se ejecutaron en distintas cárceles a los últimos reos, uno de los cuales era el conocido anarquista catalán Salvador Puig Antich, rodeado todo ello de polémica por los manifestantes en contra de la pena de muerte.
En fin, tenemos el desgraciado honor de haber inventado semejante modo de matar. Pero bueno, los franceses con su guillotina y los EEUUenses con su silla eléctrica tampoco se quedan atrás.










10 comentarios
Chale. Eso esta como que de miedo.
Los españoles hemos sido de los más sádicos a la hora de inventar máquinas de tortura en la época de la inquisición. ÉL y yo fuimos a ver un museo de la torutra en Italia y salimos diciendo que en otra cosa sí, pero en macabros a los españoles no hay quien nos gane. Y de verdad… éramos tan bestias… Y los catalanes ya ni te cuento, que el tema del punzón trae cola…
Cómo disfruté visitando el museo de la tortura en San Gimignano… Cuánta máquina de tortura, y la mayoría inventada por los españoles.
En la Torre de Londres también se puede ver una sección entera dedicada a los aparatos de tortura de la inquisición española, un reflejo de lo bárbaros que éramos por aquel entonces.
Absolutamente bestia. Ya están aquí Miss y Mister Viajes… ¿Pero cómo que lo del punzón trae cola? Brö, has de explicarme eso. Y Turg, que sádico xD. Conque disfrutaste ¿eh? Un abrazo!
Soy pedagogo y psicólogo, por ese orden y orientador en un instituto de secundaria además de profesor de psicología general en 1º de bachillerato. Estoy a favor de la pena de muerte, y me da bastante risa la falsa humanidad de algunos que se las quieren dar de progres o de “políticamente correctos”, a esos progres recordarles que en los paises que ellos tanto defienden , cuba, por citar un ejemplo la pena de muerte sigue realizándose hoy en el año 2008. Y para los detractores en general de dicha pena decirles que se pongan en el papel de las personas (y familias) que murieron vilmente asesinadas por los ejecutados (después de ser juzgados) en garrote. Quien mata atrozmente a 25 personas, quien mata a sus padres con una katana, quien viola y mata ruinmente y porque sí, no merece ser considerado persona “humana” sino un simple monstruo al cual hay que eliminar. Primero juzgar democráticamente y luego ejecutar como monstruo que es, si se demuestra y confiesa que cometió tales asesinatos. Por último concluir, que los padres de la democracia (Sócrates, Platón, Aristóteles entre otros) eran fieles defensores de la pena capital.
No me parecen oportunas esas justificaciones. La justicia que reclaman las víctimas es venganza en la mayoría de los casos. El asesino no debe pagar por lo hecho, sino simplemente se tiene que evitar que lo vuelva a hacer. Tampoco lo es apoyarse en la moral de pensadores de hace más de dos milenios. Además, esa conversión tan brusca que ofreces de hombre a monstruo me parece desmedida y poco inteligente.
Has escrito un jugoso comentario por lo curiosamente criticable que es, a mi modo de ver. Un saludo.
Sin ánimo de chovinismo, considero injusto que los españoles carguemos con lo de ser los mayores inventores de aparatos de tortura. Creo que tal honor corresponde a italianos y anglosajones. Algún dato: muy poco reos eran realmente quemados vivos en las hogueras de la inqisición; la mayoría eran degollados por el verdugo cuando el humo empezaba a expanderse; por contra en Inglaterra esto nunca se hacía. Los métodos más bárbaros de ejecución, empalamiento, descuartizamiento por caballos o “a mano”, etc, nunca fueron utilizados en la Península Ibérica. Debemos avergonzarnos de muchas cosas de nuestro pasado, evidentemente, pero nuestros vecinos también. Por último, la pena de muerte en España fue abolida en 1978; en Francia en 1980, ¡y eso que era un democracia desde el siglo XVIII!
Ya, no seremos los mayores inventores, pero sí hemos sido inventores. Lo que hayan hecho los demás no es exculpatorio, ¿no crees?
es un exelente elemento de tortura
Sádico. Sádico. Sadiquísimo.