Leí ayer en Genciencia, que habían logrado crear espermatozoides a partir de médula osea masculina, y han pedido permiso para experimentar con médula ósea de la mujer. Es decir, que podría haber reproducción sin macho.

Se que soy muy escueto, pero es que no merece la pena contar más, salvo que estos espermatozoides que se crearían de la mujer solo podrían engendrar mujeres. Es decir… que no harían falta más hombres… y si así sucediese, desapareceríamos.

Si tuviese que haber amor para engendrar, todas las mujeres se harían lesbianas. Eso es remoto, pero posible.

Ya vemos lo que el ser humano puede hacer: desde destruir paulatinamente el mundo (incluso parece que la propia Tierra pretende defenderse…) hasta matarnos más descaradamente entre nosotros

Pero esto ya es demasiado.

Hemos alcanzado ya un nivel en el que estamos sacando demasiado de quicio las cosas. ¡Estamos alterando el mismo orden de la naturaleza! Es increíble… Puf, tal vez no me esté explicando demasiado bien, pero es que es algo muy serio. La ciencia debe buscar el conocimiento y la solución a problemas, pero es que estamos jugando a ser dioses (¿donde oí yo esa expresión).

Este post más que informativo ha sido reflexivo, lo sé. Pero reflexionar es lo que nos hace “inteligentes” ¿no? Demos gracias de que las cosas son sólo probables, y esperemos que no se cumpla este futura tan poco alentador que predico.

Pero aún así… ¡Chicos, temblemos!

Actualización (dos años y medio después): Por casualidad me he reencontrado con este post y falta una reflexión sencilla sobre lo que trataba de explicar. Da miedo, porque yo soy un hombre. Lo mismo ocurre con la parte discriminada de estos avances científicos: el normal que cede ante el mejorado genéticamente, por ejemplo. Cuando escribí esto era algo más niño que ahora. Y los niños tienen una visión más simplista (y eficaz) de la realidad, ¿me equivoco? Vamos, lo que decía: miedo.